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[FanFic] El caso J.

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AndresRodri04999

Practicante (+10)

06-21-2014

Nota: Este fanfic contiene lenguaje fuerte.


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Capítulo I - Asalto.

9 PM.

Las luces y sirenas opacaban el silencio nocturno, la luna a penas se divisaba a través de las nubes grisáceas, toda la policía de Piltover se hallaba frente al Pilvoter Bank's. El motivo del cercado policial en el edificio se debía a un aviso de un criminal anónimo que había enviado una carta a la comisaría de la ciudad horas antes, amenazando de robar y destruir completamente el edificio.

- Señor, debe dar la orden de entrar, ¡la amenaza fue muy clara! -Decía un oficial de aspecto joven, era uno de los recién graduados de la academia.

- Las órdenes son claras, no entraremos hasta que la Sheriff de la orden, y no proteste más oficial o deberá ir a limpiar las oficinas de la comisaría -Respondió con calma un policía a cargo en la operación.

*

- ¿No tienes nada aún? -Preguntó una voz femenina con un toque agresivo y profundo.

- Relájate Vi, necesito concentrarme en esto -Respondió entonces una voz más delicada pero con un toque de dureza, era Caitlyn.

Se encontraban en un edificio frente al Piltover Bank's. La terraza del edificio era descubierta y le brindaba a Caitlyn un buen punto para observar a la estructura de al frente, una de las muchachas sostenía un rifle con un cañón delgado y largo, estaba concentrada en apuntar a través de una mira con detector de movimiento y calor, su dedo estaba firme sobre el gatillo.

- Yo digo que debo entrar y sacar a ese tonto del lugar -Dijo Vi de forma ruda y chocando los nudillos de sus guantes enormes y metalizados.

- No Vi, no sabemos con quien tratamos o quien está ahí adentro -Dijo Cait tratando de conservar la paciencia y mantener su concentración.

- Pero llevamos horas aquí, tú no te haz movido de esa posición ¿no te duele el trasero o algo? -Vi se movía de forma ansiosa por la terraza, quería acción.

- Ya lo sé, deja de interrumpirme de una buena vez -Concluyó Cait con liderato.

Para Vi, aquel día se podría convertir en una de las peores operaciones de su vida, porque cuando la carta apareció en uno de los archivos de un oficial no pasó mucho tiempo antes de que Caitlyn diera la orden de que la policía debía evacuar y cercar la zona del banco, ambas habían llegado por la tarde al lugar y se posicionaron de forma estratégica frente a un edificio que no era más que un simple apartamento para gente con disponibilidad económica, ahí se quedaron ellas hasta que oscureció, en un par de ocasiones Vi salió a comprar unas donas y ponquecillos y desde entonces han estado ahí vigilando.

- Tengo algo... se mueve... espera un segundo -Apartó la mano del dedo que estaba en el gatillo y la colocó sobre un radio que colgaba de su hombro- Oficial Vincent, ¿el edificio está completamente evacuado? -Preguntó Cait y apartó la mano para colocarla nuevamente sobre el gatillo.

- Completamente, desde el primer empleado hasta el último cliente salió de ahí -Respondió en brevedad un oficial con voz grave y afectada por la experiencia, las sirenas y el ruido de los policías hablando y comunicándose frente al edificio se mezclaban con su voz.

- Entonces tenemos algo -Sonrió satisfactoriamente Vi.

*

Bah, que demonios Vincent se equivoca totalmente si no nos da la orden de entrar, es decir... El joven oficial se había apartado de su patrulla y había cruzado el cerco sin que nadie lo viera, iba a entrar se sentía impotente ahí afuera y las luces de las sirenas lo tenían aturdido, cruzó desde una puerta trasera de seguridad el hall del banco con su pistola entre manos, el lugar estaba completamente oscuro, un equipo se había encargado de desconectar la electricidad así que tuvo que encender la linterna de su pistola, todo parecía en orden.

En el lugar habían unas veinte oficinas con papeles desordenados en el piso, cuando dieron la alerta al banco de evacuar recuerda que fue el primero en llegar y notó como desesperada la gente bajaba y las escaleras estaban colapsadas, era normal todo ese desastre, se dirigió hacia las escaleras, los rumores en la academia afirmaban que la bodega donde se encontraba el dinero estaba a cincuenta pisos en el subsuelo y estaba protegida con tecnología Hextech de punta. Cruzó el hall y llegó hasta los elevadores, amplios pero poco visibles por la oscuridad Si esto es tecnología de punta deberían funcionar por la energía solar acumulada durante el día, supongo que haber cortado la electricidad era algo tonto. Pensó el oficial amateur.

Entró al ascensor y alzando la mano localizó los últimos botones, precisó el último de la última fila, el ciento quince y lo accionó. Como por arte de magia el elevador se encendió con una luz tenue, se cerró y finalmente empezó a ascender, en cuestión de segundos llegó al ápice del edificio, la brusca velocidad de los elevadores era imperceptible y por eso había llegado desde la planta baja hasta el último piso sin tardarse mucho y sin vomitar, el elevador se abrió y la luz se apagó.

El oficial con su pistola y linterna hurgó a través de la oscuridad no notó nada raro y no dudó en salir, el entorno de la planta alta eran muchas mesas, restaurantes elegantes y cafés, cosas para ejecutivos y gente empresarial, pensaba el muchacho, algo peculiar del lugar era que las ventanas estaban polarizadas y por ende no se podía ver desde afuera con mucha facilidad, no había nada raro salvo que las mesas elegantes y los tazas de café estaban tiradas por el piso junto con maletines y papeles. Él sabía que estaba en la boca del lobo y debía estar atento, pero la verdad estaba nervioso, se sentía estúpido y arrepentido por haber entrado ahí. Finalmente cuando la luz de la linterna se posó sobre una ventana pudo notar que había una especie de líquido, se acercó un poco y pudo ver que lo que era líquido no era más que pintura rosada que rezaba una sola palabra pero cuando estuvo dispuesto a leerla una voz le interrumpió.

- ¡JÁ! ¿Qué tenemos aquí? ¡Un polizón y uno muy escurridizillo! Ja ja ja -La voz chillona de una mujer se escuchó, el oficial aterrado levantó su pistola hacia las mesas pero no podía ver nada.

- ¿Qui-qui.. Quién de-de-demonios eres? -Preguntó el policía mientras que no paraba de mover su linterna en un intento desesperado de encontrar a la mujer de la voz.

- ¿Yo? ¡No te importa! ¡JÁ! -Respondió la mujer- No deberías responderle a ese oficial de esa manera, sé amable con él -Se respondió así misma la mujer, solo que en su voz se notaba un esfuerzo por imitar la de un hombre tonto y pasivo- ¡Calla carapescado ¿por qué siempre interrumpes? Bah, no importa lo que digas, eres un tonto! -La misma voz de la mujer, era como si intentase formalizar una conversación con una marioneta.

- S-s-s-Si usted es la im-implicada en esto, ¡es-ta-tá bajo arresto! -El pobre oficial trataba de mostrar decisión en sus palabras, pero el miedo se notaba en su tiritar, repentinamente vio un destello morado salir de entre las mesas y fue lo último que vio.

*

- Esa forma de empuñar la pistola... -Susurraba Cait para si misma al ver a través de su mirilla detector de calor y movimiento pegada a su rifle que alguien estaba en el último piso- Maldita sea, hay algún colado de la policía, estoy segura, a pesar de que las ventanas sean polarizadas.

- ¿Le pregunto a Vincent? -Preguntó Vi pero no recibió respuesta, el silencio de Cait fue suficiente, Vi que tenía el mismo radio colgado, pulsó un botón y habló a través de él- Vincent, ¿algún tonto de tu equipo está adentro del edificio?

- Creo que no, yo les dije a todos que no debían de entrar -No tardó en responder la misma voz que se había comunicado por radio antes y luego apartándose de la radio dijo- Llamen a Foley para que haga un reconteo de unidades.

- Foley no está señor -Respondió segundos después otra voz de un oficial que estaba al lado de Vincent.

- ¡Ese maldito crío! -Dijo Vincent furioso, se acercó con la mano su radio a la boca y dijo - Foley no está, el cabronazo ha entrado en el edificio.

Vi apartó la radio y tomó unos binoculares detectores de calor y posando sus ojos fijó su visión en la planta alta, pudo ver a Foley a través de los indicadores de calor que irradiaba su cuerpo, amplió la visión en el preciso momento en que el cuerpo que podía visualizar se desplomó sobre el suelo, la reacción de Vi fue instantánea, se levantó del lugar con una mirada llena de impotencia mezclada con furia, tomó una especie de mochila del suelo, ajustó la presión del vapor en sus guantes y se levantó sobre la baranda metálica de la terraza, con un dedo ajustó sus goggles sobre sus ojos, iba a saltar.

- Entraré -Dijo Vi con la voz quebrada por la rabia.

- Yo también lo acabo de ver Vi pero hasta que el equipo de control de bombas no nos confirme nada no podremos entrar -Dijo también impotente la Sheriff que despegó su ojo de la mira para fijarse en Vi- No lo piensas... ¡Vi maldición!

Demasiado tarde, Vi saltó impulsada por la fuerza de sus puños, cuando su cuerpo fue cayendo con uno de los dedos de sus enormes guantes jaló de una cuerda que colgaba de su mochila y desplegó unas especies de planeadores pequeños, se elevó por los aires y se dirigió con total control hacia el último piso, a metros de de la ventana saltó desde el planeador que rodeaba sus brazos y con un fuerte golpe rompió el cristal para entrar en el edificio.

- Estoy adentro -Afirmó Vi.

Rápidamente se quitó la mochila rota y la lanzó por la ventana abierta por el golpe desde donde el aire podía entrar y arrastrar los papeles regados que rozaban a Vi y finalmente se escapaban por la ventana. Caitlyn que ya sabía que aquella situación se iba a presentar apuntó con su cañón el la zona donde estaba la pelirosa. Vi tecleó un botón a un costado de sus goggles y activó la visión nocturna incorporada en ellas.

Caminó a través de las mesas viendo en el piso para encontrar el cuerpo de Foley y no se tardó mucho hasta ver su cuerpo yaciendo sobre el suelo, se acercó apartando las mesas con la fuerza de sus guantes hasta llegar a él y no ver nada más que un simple cadáver... Las púpilas de Foley estaban perdidas, había muerto. Vi se agachó sobre el cuerpo y golpeó con fuerza el piso, unas tazas se rompieron, se levantó del piso y en una de las ventanas logró leer con pintura "BOOM"

- Oye, ¡cuidado podrías destruir el bonito suelo de porcelana! -Dijo una voz enérgica desde la oscuridad, la misma que escuchó Foley antes de perecer.

Las luces se encendieron repentinamente en ese único piso y una chica aterradora de tez exageradamente pálida se distinguió sobre varias mesas amontonadas apegadas a una ventana, la única expresión que se podía notar en su rostro era una sonrisa macabra de oreja a oreja que hacía que sus mejillas se entumecieran de una forma grotesca, en sus ojos un vivo color fucsia brillaba de sus pupilas, colgaba de su espalda una especie cañón y en su hombro una metralleta, en su cadera estaba enfundada una curiosa pistola con aspecto eléctrico, Vi la detalló en segundos.

- ¿Eres tú la causante de todo esto? ¡Maldita! -Vi con los ojos enrojecidos de rabia ajustó la presión de sus guantes en un fuerte puño preparada para golpearla directo en la cara y destruir su desquiciada existencia, quería escuchar cada hueso de su cuerpo destrozarse.

- ¡Un segundo, ja ja ja ja! -Sacó de entre uno de sus cinturones una especie de interruptor con un botón grande salido de caricaturas- Deberías tranquilizarte o podrías estallar, ¡JA JA JA!

- Tsk... -Vi bajó su brazo y el vapor de sus guantes se dispersó- ¿Por qué haces esto? -La mujer con una mano jugueteaba con su larga cola de cabellera azul, pero luego agarró su ametralladora rosada con orejas de conejito en los costados del cañón y lo apuntó a la ventana.

- La verdad es... que no lo sé -Soltó una risa juguetona y maniática y disparó contra la ventana hasta romperla por completo y dejar un orificio enorme donde el aire no dudó en entrar de forma prepotente- Solo quería mandarles un mensajito, ¡el caos vendrá a esta ciudad y no habrá nada para detenerlo, ya sé que solo hacía falta un mensaje de texto o algo así, pero Carapescado no quiso prestarme su teléfono celular ¡chao!

La chica soltó su ametralladora que colgaba de su hombro a través de un cinturón y con aquella mano retiró de la boca del cañón una especie de paraguas y sin meditarlo saltó por la ventana mientras pulsaba el botón del control de su mano, lanzando lejos de ella aquel aparato, empezó a reírse, por algún motivo le daba risa ver como caía en picada pero cuando estaba a pocos pisos de morir, se abrió una especie de paracaídas rosado de la punta del paraguas y planeando se alejó entre edificios sin parar de reír como si le hubiesen contado el mejor chiste de su vida, ni siquiera, segundos después cuando se oyó una explosión paró de reír.

Caitlyn visualizaba como Vi se mantenía estática frente a una especie de mesas amontonadas donde no había nada sobre ella, más que mesas y mesas, el frío de la noche no era piadoso y ya la luna estaba a distancia de posarse en el centro del cielo, ya casi era media noche. De la nada una voz se escuchó de la radio, era el equipo de bombas.

- Aquí el equipo de bombas, a la Sheriff, registramos la zona a través de un drone pequeño y no rastreamos ninguna especie de explosivos en ninguno de los pisos, es seguro entrar -Se cortó de una forma misteriosa la señal.

- Vale... entonces creo que es hora de dar la... ¿qué demoni...? -Se vio interrumpida Caitlyn por un estruendoso ruido.

De forma inesperada, el silencio de la noche, la pasividad de la oscuridad que rodeaba el lugar, había sido interrumpida por una explosión proveniente del edificio que perturbó la tranquilidad, el Piltover Bank's había colapsado, se estaba derrumbando, Caitlyn se apartó del borde de la terraza para refugiarse con varias máquinas encargadas de acondicionar el aire del apartamento para gente millonaria, escombros caían, la policía salía despedida del lugar, los coches volaban por los aires, las luces de las sirenas se apagaban y los vidrios se resquebrajaban por el impulso de la explosión, el edificio entero colapsó por varios segundos hasta detenerse y no dejar nada más que polvo, Caitlyn oculta entre las máquinas era consciente de ello... Vi había muerto.


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Pelabola

Destructor de Barón Nashor (+300)

06-22-2014

Me gusta mucho el contexto de la historia Espero que continúes pronto.

Saludos.


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AndresRodri04999

Practicante (+10)

06-22-2014

Capítulo II - En la mira.

12 PM.

El sonido era ensordecedor, Caitlyn seguía aturdida, dudas y pensamientos vagos, refugiaba su boca bajo una chaqueta cuero que llevaba puesto, el polvo no pretendía despejarse iba a seguir ahí, Caitlyn a penas podía oír algo que no fueran sirenas en todos lados, su cuerpo delicado y malherido producto de las explosiones se encontraba entre varias máquinas de la terraza en el lugar donde se encontraba, finalmente pudo escuchar un sonido proveniente de su radio.

- Caitlyn... Caitlyn ¡Vincent a Caitlyn! -Era el viejo Vincent director de la operación, ¿como podía estar vivo? se preguntó la Sheriff.

- Vincent... Vi... está... -Le costaba hablar el polvo se metía entre su nariz, iba a morir asfixiada.

Se levantó rápidamente de entre las maquinarias, contuvo el aire como pudo y se dirigió hacia el borde del techo donde había una mochila y su rifle de largo alcance, tomó ambos y sin vacilar se dirigió hasta las escaleras donde pudo respirar lejos del polvo y todo aquel desastre de escombros.

- Vincent, Vi está muerta... ella, ella... -Estaba tociendo no podía esforzarse en hablar.

- Ya lo sé Caitlyn, ¿cómo te encuentras? -Preguntó el viejo.

La Sheriff que tenía múltiples heridas en el cuerpo por los metales que volaron en el momento le costaba bajar las escaleras, tenía que llegar al elevador, estaba forzando su vista... el polvo se escurría en su nariz, se tambaleaba, iba a caer... no iba a poder llegar Aguanta, Caitlyn... debes... debes mantenerte consciente carajo. Con una fuerza de voluntad indomable, colgó su rifle sobre su hombro y empezó a correr hacia los elevadores aunque por algún extraño motivo un indescriptible dolor se presentaba en cada paso que daba, el apartamento se encontraba despejado, toda la cuadra que rodeaba el Piltover Bank's estaba desolado.

Tecleó los botones más bajos y el ascensor en un pestañeo estaba en la planta baja del apartamento multimillonario. Salió del ascensor y cayó de frente, sus piernas... sus piernas no respondían, se arrastró como pudo, alzó su mirada y vio a las afueras que todo estaba oscuro por la noche y como si no fuera suficiente los vidrios de la entrada del edificio estaban empañados en polvo Vi... Vi... Vi... Alzó su mirada, estaba desesperada, ¿por qué sus piernas no le respondían? Con sus mayores esfuerzos trató de ver a través de la oscuridad su cintura y pudo notar que la piel estaba manchada en sangre. Tenían incrustado un pedazo enorme de metal en una pierna, iba a morir, pensó y dejó caer su cabeza sobre el piso.

Tres días después.

¿Estoy muerta? Poco a poco empezaba a abrir los ojos, le costaba un tiempo adaptar su vista al entorno. Era una sala blanca, se miró a las manos y pudo verlas repletas de vendas, tocó su rostro, pudo sentir la calidez de su piel a través del tacto, aún estaba viva ¡Debo rescatar a Vi! Pensamiento destartalado pues no podía mover sus piernas, alzó la cabeza lo suficiente para captar la atención de alguien presente en la sala.

- Tranquila, debes descansar -Dijo que aquella voz profunda y con un toque indistinguible de masculinidad, era Jayce.

Caitlyn fijó su mirada sobre él para detallarlo, no llevaba su mazo ni su traje característico, solo estaba vestido como otro civil, algo raro en él. Sus perfectas facciones, su barba pulcramente afeitada aquel mechón castaño de cabello que caía sobre su frente y sus labios perfectamente definidos, todo un buen mozo.

- Jayce... Vi, está muerta... ella, entró ahí y explotó -Dijo Caitlyn apartando la mirada mientras sus ojos se enjuagaban lentamente, no quería parecer débil, no era su estilo.

- Te haz perdido de muchas cosas, ella está viva -Respondió Jayce con sumo sereno.

El oír esas palabras pudo significar una recuperación mental total aunque no creía que estuviese diciendo la verdad no tuvo de otra, pesar de ello tenía dudas que Jayce se adelantó en responder antes de que ella preguntara. Caitlyn que no podía organizar el orden de las cosas trataba de lidiar una batalla consigo mismo para recordar como llegó ahí, intentó levantarse movimiento que fue en vano debido a un yeso que le impedía el movimiento.

- No te esfuerces mucho, lo mejor es que te quedes acostada ¿Quieres saber todo lo que pasó supongo? -Preguntó Jayce de forma directa y vio que Caitlyn seguía batallando consigo misma para re-organizar todo.

- ¿No se sabe como sobrevivió? -Preguntó Caitlyn.

- Pues, me presenté en el lugar a penas me enteré y pude ver que extraían el mal herido cuerpo de Vi de una especie de cráter, al parecer se había abierto paso a golpes entre las explosiones para no ser aplastada -Tomó una larga pausa en el que hubo un silencio casi fúnebre y luego prosiguió- De acuerdo, el departamento de bomberos se encargó de remover los escombros con ayuda de maquinaria tecnológica de la ciudad, y por desgracia se encontró un saldo de cuarenta y cuatro muertos, donde por suerte Vi no se está en esos números -Tomó otra pausa para ver la reacción de Caitlyn y esta respondió devolviendo la mirada con ojos enrojecidos.

- ¿No hay investigaciones con respecto al atentado y al responsable? -Volvió a preguntar mientras recostaba la cabeza sobre la camilla y fijaba su vista en la ventana, dedujo que estaba en un piso muy alto.

- Bueno... no... -Jayce le costaba responder a esa pregunta y tratar de dar una explicación- Verás, más de la mitad de la policía estuvo involucrada en la operación, por ende, alguna parte del cuerpo está muerta y los heridos internados en esta clínica, los trabajadores que quedan disponibles en la comisaría son un par de secretarías y dieciséis oficiales recién graduados que están presentando la renuncia.

Aquella noticia para Caitlyn fue un golpe bajo, una flecha llena de veneno amargo ¿fue una trampa? ¿A caso aquel atentado solo buscaba desestabilizar a la ciudad acabando con una buena parte de la policía? no... fue error de ella, ella dio la orden de que todas las patrullas de la ciudad se dirigieran al banco y cercaran el sitio, era su culpa, en su mente cargaba más de cuarenta muertos. ¿Ahora qué?

- Por cierto, ¿cómo se encuentra ella? -Caitlyn no podía pensar en aquel desastre, era igual de importante la salud de su amiga, vio a Jayce bajar la cabeza con una mirada de preocupación.

- Pues, por los golpes forzó de más sus guantes y explotaron, sufrió quemaduras graves en las manos pero los tejidos fueron recuperados gracias nano-bio tecnología, ella se encuentra en un coma por un impacto que recibió en el cráneo por un enorme bloque de metal, los médicos no se explican como sobrevivió al golpe y dicen que hay pocas probabilidades de que salga del coma, ellos querían saber si tú... -Concluyó Jayce por tratar de mostrar algún tipo de respeto o consuelo en su silencio.

- ¡De ningún modo dejaré que la desconecten, Vi es fuerte y ella no va a morir! -Protestó Caitlyn que ya se preparaba para recibir peores noticias, estaba segura de que eso no era ni una parte del pastel.

- Y hay más... -Suspiró- El alcalde de Piltover convocó una rueda de prensa... la prensa y la población se queja de que fue una negligencia de tu parte haber enviado de forma irresponsable a toda la policía a cubrir un banco, asegura que, te van a expulsar de la policía -Terminó Jayce aún cabizbajo.

¿Así concluye todo entonces? Preguntó la Sheriff en su mente, iba a acabar todo, su misión, su promesa de borrar la delincuencia de la ciudad, había fallado irrevocablemente, pero no, en su mente se negaba a pensar eso, ella solo quería despertar de aquella terrible pesadilla y prepararse una taza de té, pero volvió a tocar su rostro y pudo sentir el calor y la carne, estaba viva y no había nada que pudiera hacer.

- Jayce, ¿podría estar a solas por favor? -Jayce asintió y se retiró lo más pronto posible.

He fallado, soy un fracaso. Podía sentirlo, la culpa era tan pesada disparos que se encajaban en su piel que dejaban heridas sin poder cicatrizar. ¡NO! Ella lo sabía, estaba tan segura de que habían cosas que no encajaban, lo sabía y ella lo descubriría, se retiraría limpiando su nombre, debía descubrir quien era "J" y ponerla tras rejas, no era el final, aunque lo fuera.


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iThegamer634

Recién llegado

06-24-2014

Muy buena la historia =D Sigue asi


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Super Toilet

Practicante (+10)

06-24-2014

Esta buena, larga pero interesante


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AndresRodri04999

Practicante (+10)

01-19-2015

Nota del autor Perdón por la tardanza para retomar el fanfic, andaba planificando otras historias y ocupado en un concurso de literatura juvenil en el que estoy participando. Prometo volver con todo.

Capítulo III - Honor y deuda.

6 AM

Una vez más era difícil levantarse por las mañanas, sentir la luz del sol colarse entre las persianas de su habitación en el hospital y necesitar ayuda para ir al baño. Esa mañana no tenía mucho apetito, sin embargo bebió el té negro de cada mañana y mordisqueó un par de panecillos calientes con mantequilla, Caitlyn estaba ansiosa, el reporte del doctor llegaría aquella mañana después de una larga espera que se prolongó en meses. Sus piernas, magulladas y totalmente inutilizadas no presentaban ningún tipo de mejoría. Una enfermera la ayudó a cambiarse de ropa un camisón blanco con un mono del mismo color. La espera era agonizante, quería saber que le deparaba en el futuro aunque algo no le inspiraba optimismo.

Finalmente aquella puerta delgada y blanca y limpia se deslizó al detectar movimiento frente a ella y entró el doctor, un sujeto de mediana edad, parecía de cuarenta y no más, mandíbula perfectamente afeitada y un cabello brillante de color negro peinado de lado, llevaba el típico uniforme de doctor y entraba con una pequeña tabla digital entre sus manos.

- Buenos días, señorita Caitlyn, ¿cómo recibe la mañana? - Dijo el doctor que se sentaba a su lado junto a la cama de la ex-policía.

- Si le soy sincera doctor, entre lo que cabe ni mejor que ayer ni peor que mañana - Caitlyn le devolvió una sonrisa amistosa mientras se incorporaba sobre la cama, su cabello, marrón y perfectamente peinado posaba sobre su pecho.

- De acuerdo Caitlyn, empecemos con las malas noticias - El doctor por alguna extraña razón se re-acomodó en su asiento, al lado de la cama donde descansaba la muchacha. Parecía incómodo con lo que iba a decir o responsable de como iba a reaccionar los primeros minutos - Tus piernas, sufrieron daños irreparables en la altura de los muslos, pudimos tratar y desinfectar las heridas con nano-tecnología a tiempo y por suerte no tuvimos que amputarlas, el problema radica en que... - Su comportamiento parecía poco profesional, Caitlyn sabía lo que se avecinaba, tenía un mal sabor en la boca, la garganta se le rasgaba, quería vomitar - No podrás caminar jamás en tu vida, lo lamento, hicimos lo que pudimos, no hay forma de arreglar todas las consecuencias por los daños que sufriste.

Caitlyn realmente iba a vomitar, aquella trágica noticia le cambió para siempre. No solo había fracasado después de cosechar tanto éxito, lo peor era que no podría repararlo, estaba destinada por siempre a vivir en muletas o peor. En una silla de ruedas, el doctor se acallaba, la situación le parecía incómoda y ella lo comprendía, Caitlyn posó sus ojos profundos e incisivos en la ventana, sus ojos se cristalizaban y una lágrima se deslizaba por su mejilla.

- La otra noticia es que te he dado de alta y ya viene tu mayordomo para llevarte de vuelta a tu hogar - El doctor no específico que esa era la buena noticia y bien que hizo, nada le parecía optimista a la mujer en aquella situación.

Tras dar la noticia el doctor hizo ademán de levantarse para retirarse de la habitación pero Caitlyn lo detuvo con una mano, sujetándole la bata por el antebrazo, su mirada aún estaba desviada en la ventana.

- ¿Qué hay sobre Vi? - Preguntó con la voz quebrada.

- Ah... - El doctor se giró hacia ella y deslizó el dedo sobre la tabla digital que llevaba en brazos y luego con voz profunda respondió - Ella se encuentra estable como lo ha estado todos estos meses, no ha presentado irregularidades, quería preguntarle con el debido respeto si quisiese... que nosotros... - Hubo silencio.

- No - Respondió fríamente Caitlyn.

- Al hospital le está costando mucho mantenerla conectada, el alcalde ha estado costeando los daños con los ahorros de Vi y pronto no tendremos el presupuesto para tratarla - Dijo el doctor pareciendo convincente.

- Use el dinero de mi fortuna - Respondió sin soltar de la manga y sin siquiera posar su mirada sobre el hombre.

- Si así lo desea señorita Caitlyn - Respondió el doctor.

Este último salió de la habitación malhumorado, y con un paso impetuoso. Parecía enojado a la vez que angustiado, había ido hasta allí con la intención de desconectar a Vi pero no lo logró. En cambio, Caitlyn apretaba sus puños, hasta un punto en que sus uñas se clavaban sobre sus palmas, no le dolía en lo absoluto, estaba furiosa y se sentía impotente no tanto por el hecho de no poder caminar por si misma o no poder ir al baño por su propia cuenta, si no porque sabía que el alcalde tenía algo que ver en todo este desastre y que tampoco podría seguir los rastros del terrorista que atentó con la vida de cuarenta personas. El doctor parecía nervioso, ¿intentar todo lo que pudo? ¡Por Dios, esto es Piltover, somos la ciudad que ya encontró la cura a muchísimas enfermedades degenerativas, desarrollamos la nano-biotecnología y revolucionamos la HexTech, ¡menuda mentira más estrafalaria! Por otra parte, el alcalde está usando el dinero de Vi ahorrado por sus servicios al orden público, parece empeñado en querer sacarnos del juego, ¿pero de qué juego Caitlyn, y quienes participaban?... sé que ese anciano gordo hijo de... me odia a mi tanto como a Vi, o como se rumoreaba en la alcaldía que eran apodadas "Failtlyn y Vizca" No era su ética profesional, era su voluntad férrea e inquebrantable que la obligaba a resolver este caso, lo haría por Piltover, lo haría por Vi, lo haría por honor y deuda de los fallecidos en el atentado.

Nota del autor Escribí "Vizca" en vez de bizca por el nombre de Vi, alterando la palabra con ese pequeño error ortográfico.


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luismcyber

Practicante (+10)

01-20-2015

lol le hechastes haciendo esto no te da ladilla?


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Rengetsu San

Iniciado

01-22-2015

Sigue asi es de los pocos fanfics que s elogran encontrar en la web xD


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AndresRodri04999

Practicante (+10)

01-22-2015

Capítulo IV - Volviendo al juego.

Quote:
8 PM

Por fin estaba en su casa, la que Caitlyn había heredado de sus padres, vieja pero con un aspecto perfectamente cuidado, un hogar que fue el albergue de muchas generaciones de la familia de Caitlyn. Su mayordomo Merle, un señor de edad avanzada que poseía la energía de cien hombres hacía un estupendo trabajo de limpieza como cuando también adoptaba el rol de cocinero, tanto así que por segundos cuando la ex-policía comía su cena acompañado de un té caliente, olvidaba momentáneamente sus problemas, como si tuviese sus piernas en buen estado, como si estuviese alerta de que Vi entrara con un puñetazo en el hall buscándola urgentemente, se sentía como si sus padres estuviesen abrazándola cuando aquel calor proveniente del té, recorría sus papilas gustativas. Lamentablemente para ella aquel éxtasis solo duraba segundos, y solo eso.

- Gracias Merle, la comida estuvo deliciosa - Dijo Caitlyn mientras dejaba su té sobre el gran comedor.

- Oh, no es nada ama Caitlyn - Respondió Merle quien con expresión tranquila se llevó los platos y tazas que habían en la mesa.

Después del tintinar de las tazas de porcelana chocar con los platos, el silencio fue súbito y Caitlyn recorrió con la mirada toda la mesa distraída por los detalles de la misma, era hermosa y antigua, había sido una adquisición de su tatarabuelo gobernador de aquel entonces una contemporánea Piltover. Aquella noche Caitlyn se desveló, le era difícil dormir y cuando por fin conciliaba el sueño, hórridas pesadillas aparecían en su mente, las voces tan claras, los gritos tan penetrantes, las muertes tan trágicas, el rostro de Vi desollado: - ¡Aaah! - Gritó Caitlyn y Merle como un fugaz rayo entró en su habitación alterado y con las pupilas dilatadas del susto.

- ¡Ama Caitlyn! ¿Qué ocurre? - Se calmó tras unos segundos al deducir que solo era una pesadilla.

- Perdóname Merle... yo... creí ver algo por la ventana - Contesto titubeando y cabizbaja Caitlyn.

Merle se acercó lentamente a su cama, toda su vida la había dedicado a criarla y guiarla como sus padres no pudieron, la conocía perfectamente, ella mentía, estaba sufriendo como jamás la había visto sufrir, fue cuestión de tiempo cuando Caitlyn empezó a llorar y trató de refugiar su debilidad bajo las mantas de su cama pero Merle apartó las sábanas con delicadeza y abrazó a su ama como siempre lo hacía cuando necesitaba de un asesor, un amigo y un padre.

- Tranquila ama Caitlyn, lo superará, usted es fuerte - Susurraba Merle quien la acurrucaba como una niña pequeña y ella solo cedía.

- Esto es injusto Merle, injusto para mi y para todos - Protestaba Caitlyn con la voz quebrada por el llanto.

- Lo sé, ama Caitlyn, créame que lo sé - Respondió Merle.

Esa noche lloró mucho hasta que sus ojos se hincharon y luego durmió como no había dormido desde hacía meses.

10 AM

Aquella mañana el sol se alzó con mucha intensidad arrojando haces de luz dentro de la habitación, Caitlyn incómoda abrió los ojos lentamente y estos se adaptaron al entorno y pronto despertó, reconfortada y más vivaz que nunca. A un lado de su cama en una pequeña mesita de roble había una tetera de porcelana que arrojaba humo y junto a ella una pequeña taza llena de té hasta el tope acompañado de rebanadas de queso y pollo triturado, olía delicioso.

Se dispuso a empezar a comer cuando las puertas de su habitación se abrieron de par en par y una figura masculina atravesó el marco de la puerta, lo reconoció cuando distinguió aquel elegante traje que llevaba casi siempre que debía trabajar en asuntos de la ciudad.

- Jayce, pasa - Caitlyn se incorporó sobre su cama.

Se acercó hasta ella con una sonrisa marcada y la saludó como era habitual, con un abrazo y una suave caricia en su espalda.

- Hola Caitlyn, vine a ver como estabas, Heimerdinger me había llamado para ayudarlo con algo y decidí pasar a verte - Jayce detalló el lugar rápidamente.

- Que bonito de tu parte Jayce, la verdad es que me siento mucho mejor - Cogió con sus manos el plato de comida y engullía poco a poco las rebanadas de queso.

Aquella mañana pasó muy rápido, las conversaciones con Jayce siempre eran muy fluidas y casi siempre el tiempo se volvía relativo junto a él. En un momento de la conversación todo se volvía más profundo, Caitlyn estaba esperando el momento habitual para pedirle un favor a Jayce.

- Jayce... yo... - Titubeó Caitlyn, algo demasiado inusual en su personalidad - Necesito pedirte algo muy importante.

Jayce la miró fijamente por unos instantes.

- Quiero volver al juego - Adoptó una postura ansiosa.

Unos pasos se hicieron notar en la habitación y vieron que era Merle que entraba con una bandeja de plata en una mano y se acercaba con postura ofensiva a la pareja.

- Ama Caitlyn, afortunado soy de haber pasado por aquí en el momento apropiado para ayudarla a reflexionar y que usted adopte una postura racional sobre lo que acaba de decir. ¿Volver al juego, en qué piensa? - Su voz se alzó ligeramente e hizo un ademán cortés de toser en su mano puño libre cubierto por un guante blanco.

La situación se tornó incómoda, Caitlyn sabía que lo que había pedido era una estupidez y tal vez Jayce lo sabía y no se atrevía a decirlo. Se sentía como una pequeña niña regañada y era consciente de que Merle tenía el derecho a estar enojado con ella, Jayce suspiró.

- De acuerdo Caitlyn, te ayudaré - Se acomodó otra vez en la cama para ver de perfil al mayordomo y a la chica.

Los ojos de de ella se encendieron como dos llamas vivas e intensas, a diferencia del mayordomo que a pesar de sentirse disgustado, su pulso bajo la bandeja de plata seguía tranquilo, vio que su ama terminó su desayuno y despidiéndose amablemente de Jayce se retiró del lugar con la bandeja llena de trastos sucios.

- Muchas gracias Jayce, de verdad no se me ocurre alguna forma de como agradecer esto - Sonreía de par en par y esa fue la primera desde hace mucho tiempo.

- Bueno, podrías tener alguna cita conmigo - Bromeó, mientras se acercaba a las puertas de la habitación de Caitlyn - Ven a mi taller mañana por el medio día, sé como ayudarte - Tras ello se retiró y lo que restó de esa mañana Caitlyn se dedicó a pasear por el jardín de su mansión.


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