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Más de un año de conversaciones desde que se entrego "Morgana la Llorona" y comenzamos a jugar en los servidores de Latinoamérica. Aquí conservaremos todo, accesible, en modo de solo lectura. Una vez que termines de leer, te invitamos a acceder a los nuevos foros y participar en las discusiones con la comunidad de League of Legends.

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Atipaq Fancfic y nuevo Concepto de Campeon

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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

07-10-2014

¡Continuamos!!!!!
PDT: Hice unos cambios en el título y la parte final del anterior capitulo.


Capitulo 6

Un Poro en Apuras

“Poros ¿Aun no Entiendo Como Sobreviven a Este Clima Tan Hostil?” Atipaq

Dos semanas después camino a las tierras de la Garra del Invierno

La zona noreste de Freldjord es un gran desierto blanco, donde solo unos cuantos podrían soportar y habitar dicha región, la vegetación es escasa así como los animales que la habitan, las tribus que se asentaron aquí no solo han tenido que enfrentarse a esto para sobrevivir, sino también a ellas mismas, no es de extrañar que esta sea considerada por algunos como unos de los peores lugares para vivir, más las tribus asentadas aquí parecieran estar orgullosas de habitar estas tierras, tal vez el hecho de sobrevivir a semejantes condiciones les hace creer ser superiores a otros.

“Consuelo de tontos” pensaba Atipaq mientras recorría un sendero oculto por la nieve, hasta divisar a lo lejos lo que parece ser una aldea, al llegar se da cuenta de que esta está abandonada, no hay nada en ella pues parece que se llevaron todo, solo queda el gran arco en el cual esta dibujado la insignia de la tribu que alguna vez lo habito, casas hechas de piedras que con el pasar de la tormentas están lentamente comienzan a desplomarse y troncos podridos de lo que alguna vez forma parte del techo y las paredes principales de estas.

“¿A dónde se fueron?, ¿Por qué se fueron?” Se preguntaba Atipaq mientras tocaba el arco de la entrada principal, mas no había ninguna respuesta el lugar parece haber sido abandonado hace muchos años.

El sol se posa en medio del cielo azul de Freldjord mientras Atipaq se dispone a comer lo poco de provisiones que le queda, mientras sus pensamientos lo devuelven dos semanas atrás en su combate con Braum.

Ahí estaban ambos esperando que el otro hiciera el primer movimiento mientras la gente de la aldea observaba el espectáculo. El lugar estaba en silencio a excepción del ruido de una ave que sobrevolaba el lugar, hasta que esta desciende y se posa sobre el tejado de una granja en ese instante Atipaq se lanza sobre Braum.

Atipaq maneja la Tuximi con mucha destreza, pero todos sus ataques lanzados con esta son interceptados por el escudo de Braum, quien a pesar de su gran tamaño y del peso de su escudo logra manipularla y moverse con gran agilidad, inclusive cuando Atipaq salta por sobre el para intentar sorprenderlo por la retaguardia.

En lucha cuerpo a cuerpo entre ambos Braum tiene la ventaja y obliga a Atipaq a retroceder, la Tuximi no logra hacerle nada al poderoso escudo de Braum y cada vez que estos os impactan crean una extraña onda de resonancia que deja desconcertado a ambos. Atipaq intenta atacar a Braum por un costado pero este aprovecha la oportunidad para bloquear su ataque y embestirlo con su hombrera lanzándolo unos metros y haciéndolo soltar la Tuximi y dejarlo algo aturdido.

Braum aprovecha la oportunidad y ejecuta su mejor ataque (La Fisura Glacial) para terminar con Atipaq, pero este logra esquivarlo con un gran salto a la vez que recupera su arma y lanzarles novas de hielo desde su posición.

Los minutos pasan y los ataques de cada uno no logran ser efectivos contra el otro, pero a pesar de eso Braum lleva la delantera, pues Atipaq da muestras claras de estar muy agotado. Atipaq al verse casi derrotado decide utilizar un último truco contra Braum y comienza a hacer girar la Tuximi para crear una gran ráfaga de viento que hace que Braum no pueda avanzar más hacia Atipaq, por lo que se ve obligado a lanzar su escudo contra este para obligarlo a poner fin a esa técnica.

“Lo Logre.” Fue lo que Atipaq pensó cuando esquivaba el escudo de Braum y salta contra él, pero cuando cae para darle la estocada Braum crea un escudo de hielo que contiene el golpe y a Atipaq por un par de segundos mientras su escudo regresaba como un Boomerang...

-Se acabó Amiguito. – Fue lo que le dijo Braum mientras se hacía a un lado.
-No pue… - Atipaq voltea y antes de que pueda ver algo el escudo de Braum le impacta en la cara dejándolo inconsciente.

Atipaq había cometido el error de creer que Braum necesitaba su escudo para poder usar sus poderes y ese error le costó caro. Horas después Atipaq despierta y es recibido por un Braum sonriente quien lo alaba por su gran destreza y le invita un vaso de leche caliente para recuperar sus fuerzas. Al día siguiente Atipaq recoge sus cosas y emprende su marcha en dirección hacia la garra invernal, mientras en su mente se pregunta si el escudo de Braum es una arma Legendaria al igual que la Tuximi.

Devuelta al presente los de pensamientos de Atipaq se quedan en el momento en que perdió cuando de repente el sonido de algo corriendo por la nieve llama su atención.

Era un pequeño poro, corría con tanta prisa que parecía que huía de algo, Atipaq observa al poro mientras este se oculta entre las ruinas de la casa que Atipaq utilizaba para descansar, Atipaq se acerca al escondite del poro, pero se detiene al observar que del mismo lugar que de donde proviene el poro, tres hombres más se acercan a toda prisa.

-Oye tu extraño, a donde se fue el poro.
-¿Poro? – Responde Atipaq. – Se refieren a una pequeña cosita de pelaje blanco, con cuernos que anda a cuatro patas y parece ser más tierno que un osito de felpa Demaciano.
-Si ¿Por dónde se fue?
-A... no sé.
- Sabemos que se fue por aquí podemos ver sus pisadas, así que mejor será que nos digas donde está, si no quieres sufrir a mano de la tribu del Puño Glacial.
-A bueno ahora que lo recuerdo...
– Atipaq extiende su mano hacia donde el poro se había ocultado para atraparlo. – Aquí esta. – Mientras el pequeño lucha en vano por liberarse de este. – y ¿Díganme para que lo quieren?
-Ese enano se comió nuestra comida y ahora va a pagar por ello.
-Jajaja Y díganme ¿No les da vergüenza no haber podido atraparlo?
-¿Qué acaso te estas burlando de nosotros extranjero?
-Pues sí.
-¿Acaso quieres morir?
-Jajaja ¿Matarme me gustaría ver que lo intentaran?
-¡Suficiente morirás!


Los tres guerreros se lanzan sobre Atipaq, pero este con un rápido movimiento los derrota a los tres dejándolos tirados sobre el piso, mientras continua riéndose de ellos.

-Ha ustedes tres son patéticos, no me extraña que no hayan podido atrapar este poro.
-¿Quién eres tú?
– pregunta uno de los tres intentando recuperarse.
-Yo soy Atipaq. – Le responde mientras pone una pierna sobre la espalda de este. – y espero que esto les sirva de lección para que a la próxima sean más cordiales con los extraños.
-Pagaras por este ultraje el clan del puño glacial te…
-Ya cállate
. –Atipaq le lanza una nova de hielo para dejarlo congelado mientras suelta al poro y toma sus cosas para marcharse. – Espero que hallan mejores guerreros por aquí y tu pequeño poro. La próxima vez ten más cuidado a la hora de robar comida, ahora vete antes de que estos tres se recuperen.

El poro le sonríe a Atipaq en muestra de agradecimiento para después marcharse rodando y saltando por la nieve como si fuera una bola de nieve y Atipaq continua su camino hacia la Garra Invernal.

Al día siguiente.

El viento ruge con gran fuerza, levantando la nieve del suelo en los territorios de la Garra Invernal, el otoño se acabó hace días y el duro invierno comienza a desatar sus terribles tormentas de nieve. La visibilidad es casi nula y Atipaq se ve obligado a buscar refugio, para suerte de él encuentra una pequeña cueva en la ladera de una montaña, donde entra junto con el cadáver de un cerdo de las nieves que asesino horas antes para convertirlo en su comida.

Horas más tarde

El viento ha dejado de desatar su ira por el momento, mientras los rayos del sol comienzan a desvanecerse, Atipaq sale de la cueva y observa el cielo, sabe que no tiene mucho tiempo pues las nubes amenazan con desatar otra gran tormenta en cualquier momento, presuroso corre en dirección a un bosque cercano en busca de leña para pasar la noche y cocinar al cerdo que acaba de matar al llegar al bosque y comenzar su recolección de leña se topa con un escudo semienterrado en la nieve.

Atipaq alza su mirada y metros más adelante puede verla semienterrada por la nieve que desato la tormenta, es una mujer lleva un casco con cuernos de hielo que oculta su corta cabellera rubia, su vestimenta no son más que un par de prendas hechas de una vieja piel que cubren solamente las partes más íntimas de su cuerpo además de unas botas y hombreras. Atipaq se acerca con cuidado a la mujer mientras la tormenta comienza a azotar nuevamente el lugar, al estar cerca y examinarla se da cuenta de que está más muerta que viva, su cuerpo está totalmente frio, sus pulmones apenas pueden respirar y su corazón lucha para dar algunos latidos.

Continuara…

Ya todos sabemos quién es esa mujer xD

Y una canción para los que aún no llegan a level 30.

https://www.youtube.com/watch?v=GmDU8rb5xY0

Y Nos vemos En Los Campos de Justicia


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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

07-24-2014

Y después de unas cortas vacaciones volvemos con lo prometido

Capítulo 7

Sejuani La Princesa del Hielo
(Parte I)

“Y así inicia una hermosa relación de rivalidad amor y odio.” Atipaq

La tormenta empeora con cada minuto que pasa, mientras Atipaq después de unos minutos logra llegar con Sejuani en brazos, hasta la cueva que estaba usando como refugio, el cuerpo de Sejuani esta tan frio como la nieve y su piel de una coloración azulada, mientras el aire congelado de la tormenta no deja de entrar a la cueva, llevándola cada vez más cerca del abismo del sueño eterno.

Atipaq actúa rápido, usando su control sobre el frio y recordando las habilidades de Braum crea un muro de hielo que bloquea la entrada de la cueva impidiendo que el aire siga entrando, después toma la leña que logro recolectar y crear una fogata, mientras coloca a Sejuani cerca de esta y la cubre con la piel que este usa para dormir.

Los minutos pasan y no hay mejoras en los signos vitales de Sejuani, a pesar de todos los intentos de Atipaq para calentar su cuerpo esta sigue tan frio como cuando la trajo, mientras la luz del sol comienza a desvanecerse para dar paso a la noche. Entonces recuerda lo que su maestro le enseño para estas circunstancias, “La mejor manera de Combatir la hipotermia es con calor corporal.”

-No queda de otra. – Pensaba Atipaq mientras desnudaba su pecho y se acercaba a Sejuani, al hacerlo nota que las prendas que esta llevaba están congeladas, por lo que decide quitárselas para después echarse sobre ella mientras se concentra para mantener el calor en su cuerpo toda la noche.

Al día siguiente

Han pasado ya varias horas desde que amaneció y una débil Sejuani empieza a abrir sus ojos y recuperar el conocimiento. (Atipaq lo ha logrado después de concentrarse a logrado calentar el cuerpo de Sejuani y arrancarla de las garras de la muerte.)

Sejuani observa el techo de la caverna por unos instantes mientras su visión se restablece para después tratar de incorporarse, se sienta y cuando lo hace la piel que la cubría se comienza a deslizar dejando descubierto su cuerpo desnudo.

En ese instante se da cuenta que está completamente desnuda, mira a su alrededor como buscando sus prendas y examinando el lugar donde se encuentra. Al observar a su alrededor puede ver la fogata creada por Atipaq y un pedazo de carne cocinándose sobre ella, al costado de esta están sus prendas y al otro lado esta Atipaq con el torso desnudo vigilando el fuego, sin percatarse que ella ha despertado, hasta que el sonido de Sejuani sujetando la Tuximi llama su atención.

Ahí está ella frente a él sujetando con una mano la piel que la cubre su desnudez mientras con su otra mano libre sujeta la Tuximi, sus pasos son algo imprecisos pero firmes, se para frente a él y ambos se miran por un instante a los ojos hasta que Atipaq le habla.

-Veo que al fin has logrado despertar. – Menciona Atipaq con una leve sonrisa, Sejuani al ver esta escena frunce el ceño mientras sujeta con más fuerza el arma para cargar contra Atipaq. – Hey que te sucede. – En ese instante Atipaq se da cuenta de las intenciones de Sejuani, retrocede tratando de alejarse de ella.
-¡Maldito como te atreviste! – Menciona una furiosa Sejuani quien intenta empalar a Atipaq.
-¿Atreverme? – Se preguntaba Atipaq antes de darse cuenta de lo que Sejuani estaba pensando. – Espera no es lo que tú piensas.
-¡Cállate! – Pero las palabras de este son inútiles y Sejuani continua con su ataque, aunque sus embestidas son algo imprecisas debido a que se encuentra débil.

Atipaq esquiva con facilidad los ataques, mientras retrocede hasta que se choca con el muro de hielo con el cual él había bloqueado la entrada.

-¡Muere! – Sejuani lanza su golpe definitivo con dirección al vientre de Atipaq, pero este logra hacerse a un lado, mientras la Tuximi se clava en el muro; Sejuani intenta sacarla pero las fuerzas comienzan a fallarle, así como la concentración, lo que Atipaq aprovecha para ir contra ella y lanzarle un fuerte golpe en el vientre que le quita todo el aire del cuerpo y la deja inconsciente.

-Esto me pasa por andar ayudando a cualquier loca que esta sobre la nieve inconsciente, ¿Aunque esta loca es muy hermosa? He qué cosas estoy diciendo y pensando, mejor la cubro y me pongo a pensar en cómo evitar que me mate cuando despierte.

Una hora más tarde

Los ojos de Sejuani se abren nuevamente y a la distancia observa a Atipaq frente a ella dándole la espalda, ella sin dudarlo se reincorpora rápidamente y corre hacia el para atacarlo, pero en su embestida desenfrenada, no se percata de que su pierna izquierda está atada a una estaca y cae pesadamente al suelo producto de la tensión.

-Yo que tú me controlaría. – Atipaq se acerca y coloca la Tuximi frente a su rostro. – Sería una pena que ese hermoso rostro rodara por esta caverna.
- Maldito. – Sejuani se reincorpora mientras cubre su cuerpo de la vista de Atipaq y comienza una discusión entre ambos.
-No entiendo porque estás tan enojada te salve la vida, deberías estar agradecida.
-Agradecida, no te pedí tu ayuda y además te atreviste a…
-Hey espera un momento si piensas que me aproveche de ti pues estas muy equivocada.
-Así, entonces ¿Por qué estoy desnuda?
-Ha bueno yo te quite tu ropa, pero no es por lo que piensas, solo lo hice para que esta se secara y para darte calor.
-Y así dices que no te aprovechaste de mí, eres un desgraciado y voy a arrancarte el corazón.


NOTA: En Freldjord la frase “Darte calor” en algunas ocasiones tiene un significado algo distinto al que conocemos.

-Oye te estabas muriendo de Hipotermia y no tenía otra opción que traerte conmigo, si no ahora serias un cadáver sepultado por la nieve.
-Ese no es tu problema.
-Tal vez pero lo hecho, hecho esta y no podrás cambiarlo, ahora por que no mejor te alimentas y recuperas energía.
– Atipaq le acerca a Sejuani un plato con un caldo hecho con algunas partes del cerdo que este había casado.
-¡Te he dicho que no quiero tu ayuda! – Pero una furiosa Sejuani lanza el plato a un costado.
-Debes comer y recuperar tus fuerzas, pues no quiero luchar contra alguien que apenas puede sostenerse en pie. – Atipaq recoge el plato mientras le sirve nuevamente un poco de caldo de cerdo. – Me doy cuenta de que eres una guerrera y si me quieres matar entonces que sea en un combate justo y no en estas circunstancias.
-No creas que te perdonare la vida por esto.
– Sejuani acepta la comida de Atipaq.
-No, no creo que lo hagas. – Le responde mientras este se sienta frente a ella para observarla comer, hasta que ella deja caer al suelo el plato vacío.

Atipaq recoge el plato mientras retorna hacia Sejuani que se liberado de la soga de su pierna con la ropa de esta y se vuelve a sentar en el mismo sitio.

-Voltéate. No me voy a vestir frente a ti.
-¿Quieres que me voltee para que después puedas clavarme esa estaca por detrás?
-No voy a hacerte nada.
-¿Y cómo podría confiar en ti?
-Por qué quiere que me veas mientras tomo esa arma tuya y te la clave en el corazón.
-Jajaja bien confiare en ti.


Después de cambiarse Sejuani camina por un lado de Atipaq y se coloca frente a él, en ese instante Atipaq puede observarla en todo su resplandor, su piel es tan blanca como la nieve, sus ojos azules y muy brillantes mientras su casco apenas deja escapar algunos mechones de su rubio cabello, sus hombreras parecen estar hechas del mismo material que su escudo, mientras su sostén de cuero marrón deja al descubierto parte de sus pechos, tiene un cuerpo bien tonificado y de su vientre de vez en cuando se asoman sus abdominales bien formados, debajo de su cintura una diminuta falda hecha de la misma piel que la que rodea sus hombreras junto a algunos trozos de acero ceñida a su cintura dejan al descubierto sus gruesos muslos y sus botas están hechas de cuero y de piel.

Mientras Atipaq no deja de mirarla como si estuviera hipnotizado por su presencia.

-Ya deja de mirarme.
-Ha disculpa pero no entiendo ¿Por qué andas vestida así en un lugar como este?
-Eso a ti no te importa.
-Que chica más fría eres, seguro tampoco me dirás tu nombre, bueno si te gano me lo dirás y si tú me ganas, bueno ya no importara porque estaré muerto.


Sejuani no le dice nada y sale de la caverna portando su escudo y una especie de m@zo hecha de acero, Atipaq sale detrás de ella y por un instante ambos se observan fijamente, aunque Atipaq estaba más interesado en contemplar su belleza, hasta que Sejuani se le va encima, pero su golpe con su arma es interceptado por una de las hojas de la Tuximi; Atipaq de un movimiento de sus manos mueve el otro extremo de la Tuximi pero Sejuani lo bloquea con su escudo quedando ambos en enfrascado en una competencia de fuerza.

-Eres muy fuerte. – Le menciona Atipaq mientras sonríe. – Puedo ver como resaltan tus pequeños bíceps.
-¡Ya deja de mirarme así!

Sejuani furiosa logra empujar a Atipaq unos metros, quien se desliza por la nieve; Sejuani nuevamente carga contra el pero esta vez usando su escudo por delante con la intención de arrollarlo, pero Atipaq crea una ráfaga de viento con la Tuximi frenando su avance, mas Sejuani se hace a un lado y le lanza una bola de hielo que impacta la Tuximi congelando los brazos de Atipaq.

Sejuani cree que ya lo tiene y corre hacia el para liquidarlo, pero Atipaq rompe el hielo que aprisiona sus brazos y la Tuximi y los usa como proyectiles contra Sejuani, quien tiene que usar su escudo para cubrirse, en ese instante Atipaq la embiste con toda su fuerza lanzándola y haciéndola perder su escudo y su mazo.

Sejuani trata de reincorporarse rápidamente, pero ya es tarde pues puede sentir una de las hojas de la Tuximi sobre su cuello, esta al darse cuenta de su derrota se arrodilla y lo mira fijamente a los ojos.

-¿Qué esperas extranjero termina conmigo ya?
-No.
– Atipaq retira la Tuximi y se la coloca en su espalda.
-No necesito tu piedad.
-No es piedad.
-¿Qué?
-El resultado de esta batalla ya estaba decidido desde que saliste de esa caverna.
-¿A qué te refieres?
-No puedes engañarme, puedo darme cuenta de que no estas al 100% de tus capacidades por lo tanto no es un combate justo.
-Extranjero tonto lo importante es ganar.
-Si pero es el ganador quien decide qué hacer con el perdedor y yo he decidido darte una segunda oportunidad.

-¿Por qué haces esto conmigo?
-Sabes yo puedo ver en ti un gran potencial, me doy cuenta por esa determinación que hay en tus ojos, algo que ni siquiera yo poseo.


Sejuani se reincorpora, toma sus armas mientras camina en dirección de Atipaq y se detiene a un lado de este, mirando el horizonte.

-La próxima vez extranjero, yo no te daré una segunda oportunidad.
-No, no creo que lo hagas pero no creas que te será fácil acabar conmigo.
– Atipaq le
Sonríe a Sejuani, mientras esta se aleja. – Oye espera debes decirme tu nombre, ese era el trato.
-¡Mi nombre es Sejuani!
– Le grita mientras se aleja en el horizonte.
-¡Es un placer Sejuani, yo soy Atipaq y te estaré esperando aquí!

Continuara…

“Y así inicia una hermosa relación de rivalidad amor y odio.”

Ahora un poco de música al estilo Braum.

https://www.youtube.com/watch?v=0-B0dgYDQNI

Próximamente: Sejuani La Princesa del Hielo Parte II

Y Nos Vemos En Los campos De Justicia


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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

07-31-2014

Y continuamos con la inspiración.

Capítulo 8

Sejuani La Princesa del Hielo (Parte II)


“Sejuani es algo fría pero yo sé cómo calentarla.” Atipaq

Dos días después

Quote:
“El sol se levanta en el horizonte, mientras los gélidos vientos de Freldjord penetran la cueva donde reside Atipaq llevando el aroma de carne cocinándose hacia donde este se haya durmiendo el aroma es tan agradable que lo invita a despertar.

Sus ojos se abren y al levantarse puede verla a ella ahí, vestida de la misma forma en la que lo encontró, ella voltea y al notar que ha despertado le sonríe mientras toma un pedazo de carne y otro de pan junto a un recipiente con agua.


Ella se acerca a él siempre sonriente y le sirve la comida no sin antes saludarlo de una manera tan amena.

-Buenos días veo que ya despertaste dormilón.
-Sejuani, ¿Pero qué significa esto?
-Nada solo quería verte y agradecerte por salvarme la vida la otra vez.
-¿Pero y lo de que ibas a matar…?
- Ella pone un dedo sobre sus labios para silenciarlo mientras no deja de sonreírle.
-Olvídate de eso, estaba enojada en ese instante pero ahora todo será diferente entre nosotros Atip.
-¿Nosotros?
-Eres muy fuerte Atipaq y hay algo que quiero hacerte.
-Clavarme una estaca en el corazón.
– Menciona el en forma de ironía.
-Jajaja tonto todo lo contrario.

De pronto ella lo toma del rostro y lentamente se acerca a él para después no parar de besarlo, mientras el solo se deja llevar por este hermoso momento, tan hermoso que no pareciera ser real, tan hermoso que parece un sueño.”


Y no es real, solo es un sueño que Atipaq imagina mientras esta acostado observando el techo de la cueva donde se encuentra; han pasado dos días del encuentro con Sejuani y lo único que Atipaq ha hecho es estarse recostado y dar vueltas por los alrededores de la caverna mientras piensa en Sejuani y cosas que tal vez nunca pasaran entre los dos, olvidándose por completo con la misión encomendada por su maestro.

Esta aburrido, mientras en su mente no deja de hacerse preguntas sobre Sejuani, ¿Dónde vivirá?, ¿Estará bien?, ¿No tendrá hambre?, ¿Tendrá novio?, ¿Qué comida le gusta?, ¿Le gustan los niños o las niñas?, ¿Cuál será su color favorito?

-¡Suficiente! – Se grita así mismo mientras se levanta y sale de la cueva a caminar y despejar su mente.

Tres Horas Después


Pensar en la persona amada algunas veces puede hacerle a uno perder la noción del tiempo y también la orientación, Atipaq sin darse cuenta había caminado varios kilómetros internándose más en las tierras más frías y gélidas de Freldjord, había llegado a una zona donde la nieva era escasa y lo que más abundaban eran los enormes glaciares de hielo que se erguían como grandes muros impenetrables.

Algunas historias cuentan que de los glaciares de hielo más imponentes los Freldjorianos crean armas que son tan duras como el metal más duro que se puede hacer en una forja y se dice que ni el calor más abrazador podría derretirlos.

Atipaq camina por este bosque de glaciares mientras se pregunta cómo hacer para salir de aquí, hasta que el sonido de alguien golpeando el hielo llama su atención. Al girar en un gran glaciar y asomarse puede ver a Sejuani golpeando con toda su fuerza un gran muro de hielo sólido y lo hace con sus propias manos desnudas, sin detenerse ni prestarle atención al dolor.

Los segundos pasan y los golpes Sejuani han comenzado a agrietar el gran muro de hielo hasta que al fin logra romperlo y los pedazos de este se desmoronan alrededor de ella, mientras algunas líneas de sangre brotan de sus nudillos amoratados.

-Bravo eso fue magnifico Sejuani. – Atipaq se acerca a ella aplaudiéndola, mientras ella adopta una postura defensiva. – Eso fue bueno los destrozaste, pero se te olvida que el hielo no sabe defenderse.
-¿Qué haces tú aquí
? – Sejuani se enfurece ante el comentario de Atipaq.
-A bueno, salí a dar un paseo y sin darme cuenta me perdí.
-Y piensas que te voy a guiar hasta tu agujero.
-Pues sí, no por algo los dioses asen que nuestros caminos se crucen constantemente, es como si estuviéramos destinados a encontrarnos siempre.
-Deja de decir tonterías y si quieres ayuda mejor pídeselo a ellos.
-¿Ellos?


De pronto Atipaq voltea y tras de él puede ver a un gran grupo de guerreros Freldjorianos acercándose hacia donde están; son los guerreros del Puño Glacial guiados por su líder Konrad y buscan al hombre que golpeo a tres de sus guerreros.

-He ¿Y quiénes ellos, acaso son tus amigos Sejuani?
-Konrad ¿Qué haces tú y tu gente en mis tierras?
– Sejuani ignora a Atipaq y se acerca al líder de la tribu.
-Buscamos a un extranjero que ayudo a escapar a un ladrón que le robo a nuestra tribu y que ataco a tres de nuestros guerreros, nuestros canes han detectado su olor hasta aquí, su nombre es Atipaq.

Atipaq se acerca a la multitud y al hacerlo puede observar a los tres hombres que hace casi 4 días había derrotado.

-Al parecer me buscan a mí y esos tres de ahí no son los tres patéticos a los que les enseñe buenos modales.
-¿Entonces fuiste quien ayudo al ladrón que le robo a mi tribu?
-Si yo salve a ese pobre ladrón de medio kilo y veinte centímetros de altura y ternura.
– Responde Atipaq mientras le sonríe.
-¿Y tú Sejuani que ases con ese extranjero aquí solos, acaso ustedes…?
-Si nosotros somos pareja y muy pronto nos vamos a casar.
– Menciona Atipaq mientras toma a Sejuani de la cintura. – Y en este instante están interrumpiendo un momento íntimo así que márchense.
-¡Que! insolente extranjero y tu Sejuani has caído muy bajo, perviertes nuestra cultura, nuestra tradición y a nuestra gente emparejándote con un extranjero en especial cuando tú eres una princesa descendiente directa de Serylda.


Sejuani furiosa le lanza un codazo a Atipaq en el estómago por sus palabras haciéndole arrodillarse sobre la nieve por el dolor para después dirigirse a Konrad.

–No tengo porque darte explicaciones y será mejor que tú y tu gente abandonen mis tierras o si no los echare como los perros que son.
-Ja, como siempre tan desafiante, pero ahora estas sola, el ejecito de tu tribu no está aquí y yo vengo con mis mejores guerreros y ahora que lo pienso acabaremos con ambos y conquistaremos la Garra Invernal para limpiar la deshonra que tu perversión ha causado.
-Entonces los matare a todos.


Sejuani se lanza contra los guerreros que van hacia ella, embistiendo a uno para después tomar su arma y usarla contra otro golpeándolo en la cabeza, mientras esquiva el ataque de otro al cual estrella su cara sobre el piso de hielo, pero después de esto su brazo izquierdo es atrapada por una especie de soga lanzada por un jinete que monta una criatura parecida a un caballo con cuernos.

Sejuani derriba al jinete tirando de la soga, pero el extremo de la soga está atada a la montura del animal dificultándole la capacidad para maniobrar y defenderse, lo que es aprovechada por un guerrero que intenta atacarla por un punto ciego pero antes de llegar a ella una bola de hielo lanzada por Atipaq lo frena.

Atipaq corta la soga para liberar a Sejuani, mientras se coloca a la espalda de esta.

-¡Ya te dije que no necesito tu ayuda! – Le grita Sejuani.
-Perdona cariño pero si alguien te va a matar en este mundo ese seré yo.
¡Rodéenlos!
– Gritaba Konrad a sus guerreros.
-Y yo que pensé que sería un día aburrido.
-¡Acaso nunca dejas de decir tonterías!
-No ahora toma.
– Atipaq toma la Tuximi y la divide en dos espadas individuales entregándole una a la desarmada Sejuani.

Los guerreros de Konrad atacan al unísono, pero los movimientos de Sejuani y Atipaq son tan coordinados que logran abatirlos y hacer nulos sus ataques con sus armas y sus ataques con hielo, los minutos pasan y la improvisada pareja se ve rodeada de cadáveres, mientras ambos se hallan en pie con algunos rasguños y heridas menores.

Los guerreros que aún quedan en pie comienzan a dudar de si serán capaces de vencerlos y no se animan a atacarlos, pero ya es tarde para huir por que Sejuani se concentra y crea una bola de hielo la cual impacta sobre el piso congelado. La bola de hielo se fragmenta y sus pedazos salen disparados como proyectiles atravesando a los guerreros que aún estaban en pie.

Konrad furioso carga junto a su criatura contra ambos, mientras Sejuani deja caer la espada de Atipaq y da un gran salto contra Konrad, esquivando su ataque y derribándolo de su criatura para después con sus propias manos golpearlo hasta no dejar nada más que el cuerpo inerte y sin vida de este en el hielo.

-Bravo esa es mi chica. – Celebra Atipaq, hasta que tiene que hacerse a un lado para esquivar una bola de hielo que Sejuani le lanza.
-¡Ahora te toca a ti! – Grita Sejuani mientras corre hacia él.

Quote:
Mientras cerca del Abismo de los Lamentos una reunión entre dos seres muy poderosos se lleva acabo.


Continuara…

Que pasara eso lo sabremos en el próximo capítulo.

Próximamente: Corazones Congelados

PDT: Que romántico me está saliendo este Fanfic, mientras una canción dedicada al LoL

https://www.youtube.com/watch?v=VB9PXMYk5P8

Y nos vemos en los campos de Justicia


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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

08-09-2014

Continuamos

Capítulo 9

Corazones Congelados

“Aún recuerdo nuestro primer beso (casi fue el último)”: Atipaq

-Bien pequeña muéstrame lo que tienes.

Fue lo que Atipaq le respondió mientras Sejuani corría hacia él, ella en su camino cogió un hacha y un escudo, mientras Atipaq resemblaba la Tuximi y corría hacia ella.

El principio de la batalla fue una medición de fuerzas, Sejuani y Atipaq habían impactado con sus armas, mientras no dejaban de mirarse fijamente, el impacto los hizo retroceder una par de metros, para continuar con una danza de ataques bloqueados y esquivados. Hasta que Sejuani se aleja un poco de el para intentar la misma técnica con la que acabo con los guerreros de la tribu del Puño Glacial.

Atipaq al darse cuenta hace que un muro de hielo se levante con el cual se protege de los proyectiles congelados. Mientras Sejuani con su escudo carga con toda su fuerza contra el muro de hielo, atravesándolo e intentando con el hacha asestar un golpe en Atipaq, Pero este se mueve a un costado esquivando el ataque.

Atipaq aprovecha el momento e intenta darle a Sejuani pero ella bloquea el ataque con el escudo. Atipaq salta hacia atrás mientras Sejuani se da cuenta de que el ataque de Atipaq estaba cargado con una escarcha helada que congela su brazo y su escudo dificultándole la movilidad. Sejuani se inclina hacia el suelo para golpear con su brazo congelado el suelo y así liberarse del hielo.

-Esto ya termino. – Le dice Atipaq.
-¡No esto no ha terminado hasta que tu mueras!
-Hoy no princesa.


Sejuani se lanza nuevamente contra el pero antes de llegar Atipaq le lanza la Tuximi, Sejuani frena su carrera para hacerse a un lado y en el momento en que esquiva el arma Atipaq salta contra ella y antes de llegar a ella le lanza una bola de hielo que la congela.

Sejuani se libera de su prisión glacial sin ningún problema, pero después de hacerlo puede sentir por la espalda del filo de la Tuximi tocando su piel.

-Eres muy buena cariño pero aun te falta para igualarme.
-¡Gr AGHHHH!
– Sejuani furiosa grita de impotencia por haber perdido nuevamente.
-Gritar no te ara más fuerte, debes aprender a controlar tus emociones en la batalla, si lo hicieras no cometerías tantos errores a la hora de pelear.
-¿Quién te crees tú para darme consejos?
-Alguien que te quiere ayudar y se preocupa por ti.


Sejuani le da la espalda a Atipaq furiosa y en silencio y comienza a caminar hacia donde se encuentra el montón de bloques de hielo del muro que de hielo que esta estaba destruyendo antes de la batalla.

-Oye Sejuani ¿Quiero hacerte una pregunta?
-Déjame en paz.
-Solo quiero saber cómo salir de aquí y regresar a mi cueva.
-Ese es tu problema, no el mío.
– Le responde Sejuani mientras toma una par de bloques de hielo y comienza a alejarse de este.
-Bueno tendré que improvisar, pero antes. – Atipaq comienza a sonreír mientras mira los bloques de hielo.

Al día siguiente

Sejuani regresa al valle de los glaciares, al acercarse más al lugar donde había estado entrenando, nota que el paisaje ha cambiado los cuerpos de los guerreros que había asesinado con Atipaq ya no están y el lugar ha sido limpiado, además a cada paso que da observa que algunos de los glaciares han sido esculpidos.

En algunos resaltan unos corazones acompañados de lo que parecen ser flores cargadas por unos poros y en otros a ella aplastando un enemigo. Al llegar al final del camino un gran glacial de hielo ha sido convertido en un gran corazón en el que está escrito: “Un gran corazón para la más hermosa de las princesas de Freldjord”

Sejuani después de leer lo escrito golpea con todas sus fuerzas el corazón, hasta hacerlo añicos.

Tres Horas Después

Atipaq está durmiendo en su cueva, ya es medio día y aún sigue durmiendo ya que estuvo toda la noche despierto tallando los glaciares y buscando el camino de regreso, cuando de pronto una patada lo hace despertar.

-Aghhh.
-Levántate y sal afuera.- fueron las únicas frases que Sejuani le dijo.
-Oye ¿Qué te pasa esa no es la forma de despertar...?
- Antes de poder terminar de hablar Sejuani Atipaq se ve obligado a moverse y esquivar la Tuximi.
-¡Que me pasa a mí!, ¡Que es lo que te pasa a ti!
-¿Qué no te gusto mi pequeño detalle?
-¡No quiero nada que tenga que ver contigo!
-¿Porque acaso tienes novio?
-¡No y no tengo interés en tenerlo!
-Entonces no tienes novio, así que tengo esperanza.
-¡Deja de pensar en esas cosas!
-¿Por qué?
-¡Porque no me interesa nada que tenga que ver contigo, ni me importa lo que tu hagas!
-¿Y si no te importa nada de lo que haga, entonces porque vienes aquí a decírmelo?
-¡Ha eres insoportable!
-¿Sigo sin entender?
-¡Escucha bien claro extranjero, no te conozco y no quiero concerté!
-¿Pero si ya nos conocimos, hasta hemos luchado juntos, espalda con espalda protegiéndonos uno al otro y formamos un dúo excelente?
-¡Ya basta, no quiero saber nada de ti, tu no perteneces aquí y no habrá nada entre tú y yo nunca!


Sejuani se da media vuelta y comienza a alejarse mientras Atipaq agacha la cabeza de tristeza por las duras palabras que esta le ha dado. Después de caminar un par de metros Sejuani se detiene y voltea para mirar a Atipaq.

Su corazón late con gran intensidad, mientras su sangre lleva su temperatura corporal por encima de lo normal, mientras lo mira ahí inmóvil sin moverse, ella está furiosa y verlo así la pone más furiosa, hasta que al fin deja que sus sentimientos la lleven y corre hacia él.

Mientras el sigue ahí con la cabeza agachada y la mirada perdida, mientras la tristeza se apodera de cada parte de su ser, sus ojos humedecen y su mente se pierde en la agonía, hasta que un golpe en el estómago lo devuelve a la realidad.

Atipaq estaba tan sumergido en su pena que no se dio cuenta de que Sejuani había detenido su ida para regresar y golpearlo.

-Voy a matarte. – Fueron sus únicas palabras, mientras lo mandaba contra el suelo después de golpear su cabeza.

El trata de reincorporarse, levanta al vista solo para ver la ira en sus azules y brillantes ojos, para después sentir una patada que lo hace rodar por la nieve, mientras ella da un gran salto para pisotearlo, pero Atipaq logra esquivarlo y reincorporarse.

Trata de respirar y lo logra con dificultad mientras ella se acerca para continuar su ofensiva. Atipaq solo atina a tratar de cubrirse de los golpes de Sejuani, mientras ella lanza una bola de hielo hacia el piso congelando las piernas de Atipaq situación que ella aprovecha para después de varios golpes dejarlo tirado sobre el piso.

Sejuani salta contra Atipaq pero este reacciona y le lanza una ráfaga de viento que la aleja de él; Atipaq aprovecha el momento para liberar sus piernas y lanzarle un rayo de hielo que Sejuani esquiva. Sejuani desvía su corrida hacia un lado para ir a tomar la Tuximi, Atipaq al darse cuenta de eso corre hacia el arma también, pero Sejuani tiene ventaja y llega primero, entonces Atipaq decide dar un gran salto e inviste a Sejuani antes de que esta pueda sujetar con firmeza el arma.

El impulso de Atipaq hace que ambos rueden por una pequeña pendiente y en el momento en que se detienen Atipaq termina encima de ella. Sejuani intenta golpearlo pero Atipaq logra sujetarle ambos brazos.

-¿Y ahora qué es lo que aras? – Fue lo que le pregunto Atipaq mientras mantenía bien sujetos sus brazos e inclinaba su cabeza para observarla a los ojos.
-Esto. – Le dijo Sejuani mientras levantaba su cabeza para unir sus labios a los de él.

Y de pronto toda la ira de Sejuani se había convertido por un instante en amor y Atipaq se dejó llevar por el momento y por los labios de Sejuani y mientras se besaban Sejuani empujaba a Atipaq para girar y colocarse sobre él, mientras Atipaq cerraba sus ojos y soltaba las manos de Sejuani para recorrer su espalda.

Los segundos pasaban y las manos de Sejuani tomaban el rostro de Atipaq, mientras las manos de él terminaban en su cintura y un par de segundos después el aire comenzó a faltarle y un gran dolor sintió en su cuello. En ese instante abrió los ojos y se dio cuenta que las manos de Sejuani ya no estaban en su rostro si no en su cuello.

-¡Ahora morirás! – Sejuani estaba estrangulando a Atipaq, su amor había vuelto a convertirse en ira, mientras el desesperado Atipaq intentaba liberarse, pero era inútil Sejuani estaba sentada sobre él y la falta de oxígeno le estaba haciendo perder la fuerza.

Los segundos pasaban mientras el poco oxigeno que aún quedaba en su cuerpo se desvanecía, sus brazos inútilmente intentaban separar los brazos de Sejuani de su cuello y las ideas se esfumaban, la desesperación comenzó a apoderarse de él mientras al muerte se acercaba y ella fijaba sus ojos lleno de ira en los de él y fue en ese instante en que uno de sus brazos descendió y tomo un poco de nieve y se la lanzo en el rostro.

-Ahhh. – El ardor por la nieve en sus ojos fue inmediato, mientras ella lo soltaba y se alejaba de el con la visión nublada.

Los segundos pasaban y mientras Atipaq no dejaba de toser para recuperar el aliento, Sejuani recuperaba la claridad en sus ojos, hasta que al fin sus ojos lograron distinguirlo y ella fue nuevamente contra él. Pero cuando ya estaba cerca el la sorprendió con un golpe.

Atipaq estaba muy débil y en esa situación solo había una forma de detener a Sejuani, aunque tenía miedo de usar esa forma, pues implicaba usar el poder de los rayos (la electricidad), que probablemente es el elemento más poderoso de los cinco y el más difícil de controlar en especial si no se tiene la ayuda de la Tuximi, sabía que podía matar a Sejuani y en el proceso matarse también pero no le quedaba otra opción y salto hacia ella mientras se concentraba para engendrar una carga eléctrica en su puño con al cual la golpeo en el vientre. El resultado del ataque dejo a Sejuani inconsciente y a Atipaq algo aturdido cerca de esta.

Continuara…

¿Continuara la guerra o al fin triunfara el amor? xD

Próximamente: Bristle y el Fénix de Hielo

Y Nos despedimos con una canción al estilo Braum.

https://www.youtube.com/watch?v=iP4oPbu9y7I

Y Nos Vemos en Los Campos De Justicia


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08-15-2014

Continuamos

Capitulo 10

Bristle y el Fénix de Hielo

“En la guerra todo vale.” Sejuani
“Y en el amor También.” Atipaq

Tres horas Después

El rugir del viento ha cesado, mientras Sejuani recobra la conciencia y se da cuenta que está dentro de la cueva de Atipaq, al levantarse puede verlo a él, sentado frente a la fogata sujetando la Tuximi y a mas allá la entrada de la cueva bloqueada por un bloque de hielo para evitar que el viento congelado de la tormenta entre.

Sejuani camina hacia la entrada, mientras Atipaq permanece inmóvil mirando fijamente la fogata y sin prestar atención a Sejuani quien con un golpe rompe el muro de hielo que bloquea la entrada, Sejuani da un paso hacia afuera, pero antes de continuar su camino se detiene a observar a Atipaq por un segundo como si esperara que le dijera algo, pero el permanece inmóvil sin decir una sola frase y entonces ella decide hacerle una pregunta.

-Oye ¿Qué fue ese último ataque?
-No eres la única que oculta cosas aquí.
– Le dijo el, mientras ella se daba vuelta hasta que el vuelve a hablarle. –Eres muy inteligente. – Fue lo que le dijo, mientras ella volteaba nuevamente a observarlo. – Usar mis sentimientos para que baje la guardia.
-En la guerra todo vale con tal de obtener la victoria. – Fue lo que ella le dijo mientras se alejaba.
-Si todo vale, al igual que en el amor Princesa. – Le dijo el mientras ella le daba la espalda y se marchaba.

Dos Días Después

La comida a Atipaq ya casi se le acaba, por lo que ha salido a cazar alguna bestia que le sirva para alimentarse, se ha alejado de la cueva internándose en las tierras de La Garra Invernal; el viento lo ha guiado hacia una zona boscosa rodeada por algunas montañas congeladas, sin saber que Sejuani se encuentra en ese lugar.

Y ahí estaba ella sentada debajo de un gran árbol con su cabeza apoyada sobre sus manos y mirando el horizonte y meditando sobre lo ocurrido con Atipaq hace dos días, comenzaba a preguntarse cómo era posible que Atipaq pudiera manipular el hielo con facilidad, pues para ella y para otros guerreros controlar esos poderes era un tarea titánica y que demandaba toda su atención, solo los Iceborns y los Vigilantes podían controlar estos poderes con facilidad.

Se preguntaba si Atipaq era uno de estos y de donde provenía, además de que no podía dejar de pensar en el beso que le dio, era la primera vez que ella besaba a alguien, cuando de pronto colgándose de una rama Atipaq aparece frente a ella.

-Buenos días hermosa princesa ¿Qué haces tan sola por estos lares?
-Que te importa y tu ¿Qué haces aquí?
-Ha salí de caza me estoy quedando sin provisiones.
-Entonces vete y continua con tu cacería que interrumpes mi meditación.
-Meditación, ¿Acaso estás pensando en mí y en el apasionado beso que nos dimos
? - Le dice el mientras no deja de sonreírle.
-¿Quieres pelear?
-Preferiría mejor que nos besáramos.


Y en el mismo instante en que termina de hablar Sejuani toma del rostro a Atipaq y lo estrella contra la nieve haciendo que su cabeza se hunda en esta, para después alejarse de él pero Atipaq se recupera rápido y va detrás ella.

-¡Ya deja de seguirme!
-Seguirte, no es mi culpa que tú te dirijas hacia donde yo voy.


Sejuani continua su camino, mientras Atipaq va detrás de ella hablándole para intentado iniciar una conversación entre ambos, pero todos sus intentos son en vano, pues Sejuani lo ignora e incrementa la velocidad de su marcha, hasta que al fin llega a lugar que deseaba llegar y contemplarlos.

Según cuenta los Freldjorianos los Jabalís de la Tundra son una de las criaturas más peligrosas que habitan en sus tierras, pueden llegar a ser tan fieros como los Yetis, su piel es muy dura y resistente, sus colmillos son muy afilados y duros y cuentan con la fuerza necesaria como para atravesar la armadura de cualquier guerrero, estas enormes criaturas por lo general viven en manadas guiadas por un macho dominante y se alimentan de todo lo que encuentran a su paso, desde plantas hasta cadáveres, además de ser muy buenos cazadores.

Y ahí estaba Sejuani observando una manada de Jabalís que acababa de llegar, eran en total quince integrantes. Sejuani ocultándose entre las dunas de nieve fija su atención en un joven macho, puede ver el potencial en esta criatura, sabe que en algunos años esta podría superar y desplazar al actual macho dominante.

-Que bien esta noche cenaremos chancho asado. – Menciona Atipaq, mientras se sitúa al costado de ella.
-Cállate, no quiero que los alertes. – Le dice Sejuani mientras le tapa la boca con su mano.

Ella sabe que los Jabalís de hielo se protegen mutuamente, en especial las hembras y las crías, por lo que centra su mirada en ese joven Jabalí, esperando que se aleje un poco de la manada, hasta que después de varios minutos este lo hace.

-Quédate aquí y no interfieras.
-Si patrona lo que usted mande
. – Le responde mientras se acomoda en la nieve para observarla actuar.

Sejuani se acerca al Jabalí y se coloca frente a él como si lo estuviera retando, el joven jabalí al verla adopta una pose defensiva, mientras Sejuani se acerca lentamente a este y lista para reaccionar al ataque de este. Las demás criaturas al notar la presencia de Sejuani se acercan, pero son detenidos por el macho quien al parecer no tiene deseos de proteger a quien podría ser su futuro rival.

Cada paso de Sejuani pone más nervioso al jabalí, quien al final decide cargar contra ella, en ese instante Sejuani se mueve a un costado esquivando su acometida además de aprovechar la ocasión para golpearlo en el lomo, lo enfurece más al jabalí que vuelve a cargar contra ella una y otra vez sin logar su cometido.

Sejuani lleva al jabalí cerca de un muro de hielo, donde al criatura se estrella contra este, mas al fortaleza del jabalí lo hace levantarse una vez más y volver a lanzarse contra Sejuani quien lo sujeta fuertemente de sus colmillos e intenta detener su embestida, hasta que varios segundos después y varios metros desplazándose logra frenar a la bestia y usando toda su fuerza levantarlo unos centímetros para lanzarlo a un costado.

El jabalí cae pesadamente, pero rápidamente se levanta y adopta una posición de sumisión ante Sejuani reconociendo su derrota.

-Bravo eso estuvo muy bueno, ¿Ahora dime que parte prefieres el muslo, o tal vez el lomo? – Pregunta Atipaq mientras se acerca y los demás jabalís de la manada se alejan rápidamente.
-Este jabalí no es para que tú te lo comas.
-¿Entonces para qué es?
-Ese es mi problema.
– Le dice Sejuani mientras toma al jabalí de uno de sus colmillos y se aleja con él.

Al Día Siguiente


Después de una gran tormenta de nieve Atipaq salió nuevamente de cacería y ha logrado localizar a la manada de jabalís del día anterior, dándole muerte al líder de la manada cerca del lugar donde Sejuani sometió al otro y lo está llevando a su cueva, pero al llegar al bosque Atipaq puede escuchar la voz de Sejuani, por lo que decide dejar su presa oculta cerca de un árbol y ver lo que Sejuani está haciendo.

Mas allá puede ver al jabalí, quien lleva una silla de montar y a Sejuani intentando montarlo, pero el animal se resiste a ser domado y ofrece tenaz resistencia enviando a Sejuani contra el suelo una y otra vez.

-Solo para eso querías a ese cerdo, para usarlo de caballo.
-Tú no entiendas nada y deja de estar acosándome.
-Acosarte yo, si te estuviera acosando ya sabría donde vivirías.


Atipaq se sienta sobre la rama de un árbol mientras ve a Sejuani montar y domar al jabalí quien parece que se ha vuelto dócil en tan poco tiempo. Minutos después Sejuani deja el jabalí para irse a un árbol a almorzar.

-Bueno es mi turno. – Fue lo que dijo Atipaq mientras se dirigía hacia el jabalí; el jabalí al verlo acercarse intenta embestirlo pero Atipaq los salta y cae sobre su lomo. – Ha creí que sería más difícil subirme en ti.

De pronto el jabalí comienza agitarse, saltar y moverse de una manera tan desenfrenada que hace que Atipaq se golpe varias veces el rostro contra el lomo de animal y después de un salto brusco ser lanzado por los aires hasta estrellarse contra un árbol y terminar sepultado por la nieve de sus ramas.

-Jajaja. – Sejuani sentada se ríe del fracaso de Atipaq y de su ridícula caída, mientras llama al jabalí por su nombre. – Ven aquí Brizo. –El jabalí se acerca y recibe de la mano de Sejuani un pedazo de comida. – Muy buen trabajo. – Fue lo que le dijo para después mientras se subía sobre este.
-¿Qué significa esto?
-No eres el único que puede burlarse de los demás.
-No. – Le responde Atipaq mientras se quita la nieve de encima.
– Y con tu permiso me retiro y te dejo con tu nueva mascota.

Tres horas después

Si algo no soportaba Atipaq era que se rían de él, por lo que después de haberse alejado de Sejuani, descargo su ira golpeando un bloque de hielo, cuando una pequeña brisa llamo su atención y lo hizo observar el cielo.

Al hacerlo puede contemplar algo que pocos logran ver una gran ave que parece estar hecho de hielo, volaba bajo y había aterrizado en una montaña cercana donde tenía su nido. Atipaq por curiosidad decide ir a verla más cerca, mientras recuerda lo que su maestro le ha contado sobre esta gran ave.

Camina con mucho sigilo pues no quiere que el ave lo descubra, al acercarse mas puede notar que sus ojos son como dos cristales de rubí que brillan con intensidad. De pronto el ave nota la presencia de Atipaq y crea un muro hielo detrás de él.

-¿Quién eres tú que te escondes? – Pregunta Anivia mientras agitas sus alas creando una ventisca sobre Atipaq.
-Ola yo soy Atipaq y ¿Tu eres?

Anivia había estado observando a Atipaq desde que se enfrentó a Braum, además puede ver que la ventisca no le ha afectado en nada y al mirarlo a los ojos puede sentir un gran poder en el interior de este, un poder que ya ha conocido antes en alguna de sus vidas pasadas.

-Yo soy la nieve, el viento y el hielo, yo soy Anivia, el criofenix, guardián de Freljord y tu extraño acaso eres parte de la oscuridad y corrupción que amenaza mi hogar.
-Yo no formo parte de ninguna oscuridad.
-No intentes engañarme te he observado desde que llegaste aquí y tus poderes no son normales, ningún hombre mortal puede tener tanto poder oculto en su interior, te lo preguntare nuevamente ¿Quién eres?
-Si piensas que soy un Iceborn o un Vigilante pues te equivocas, yo soy Atipaq Noxes, yo soy un elegido.
-Los elegidos solo son un mito.
-Qué curioso creí que tú y tus hermanos también lo eran.
-No recuerdo tener hermanos, no recuerdo casi nada de mis otras vidas.
-Es lo malo de la reencarnación, pero ya si se te olvido te are recordar la historia que me conto mi maestro sobre los cuatro Fénix, hace mucho tiempo cuando los dioses crearon este mundo, también crearon cuatro criaturas que serían sus guardianes, destinados a proteger el balance, los cuatro Fénix, cada uno formado por un de los principales elementos que formaban este mundo, tu eres el Fénix de hielo. Aunque claro siempre pensé que eso solo era uno de los tantos cuentos que me contaba mi maestro cuando era niño.


De pronto Atipaq se ve envuelto por gruesas paredes de hielo, que lo aprisionan.

Continuara…

“Y no hay calma sin tormenta, ni pesadilla sin sueño”: Kawiri (Maestro de Atipaq)

Próximamente: Las Tormentas Del Corazon

Mientras una canción de parodia para los bronceados. xD

https://www.youtube.com/watch?v=1MZAF4coExw&list=UUKQuYotMLpDrC6LpO1FC_Jg

Y Nos Vemos En Los Campos De Justicia


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08-22-2014

Y vuelvo volando como Cupido

Capítulo 11

Las Tormentas del Corazón

“Entre el amor y el odio hay un solo paso, un solo paso muy doloroso.” Atipaq

-Basta de palabras que sean tus acciones la que hablen por ti y demuestren lo que en realidad eres.

Fueron las palabras de Anivia, mientras bloques de hielo grueso comenzaban a aprisionar a Atipaq formando una gran caja de hielo.

-Es ilógico que un humano común y mortal pueda albergar tanto poder y conocimiento.
-¿Lógico?, en el mundo existe lo que se llama las excepciones a las reglas y te demostrare quien soy.


Fue lo único que Atipaq respondió mientras sujetaba a la Tuximi para golpear uno de los muros de hielo que lo aprisionaba, mas su ataque no logro causar ningún rasguño sobre el muro de hielo. El muro de hielo de Anivia era tan duro como los que creaba Braum. Lo que lo obligo a tener que concentrarse y usar los poderes del fuego.

El oxígeno se acababa y crear fuego haría que se quedara sin oxígeno, pero era un riesgo que debía correr, Atipaq concentro todo su poder sobre esta ataque y mientras la Tuximi se incendiaba observaba el muro en búsqueda de algún punto débil, mas no lo encontró el muro era perfecto y entonces dio el golpe logrando agrietar el muro.

Pero a pesar de lo logrado aún seguía encerado y las grietas no dejaban entrar el suficiente oxigeno como para que pudiera respirar.

-¡Suficiente! – Y de pronto golpeo el suelo donde estaba creando una onda sísmica que termino por partir el hielo y dejarlo libre.
-Felicidades has pasado la prueba. – Fue lo que le dijo Anivia.
-¿Prueba?
-Tu manejo sobre los elementos prueba quien eres, mas eso no te aleja de que algún día puedas sucumbir ante la oscuridad que amenaza con cubrirlo todo.
-Eres la segunda persona que me dice eso
. – Le dice Atipaq a Anivia. – Y aun no entiendo porque.
-Puedo ver rencor en tu corazón, pero aun así observo que no has dejado que ese rencor te consuma y espero que así sea siempre Atipaq, porque el día que dejes que ese rencor te consuma, dejaras de ser tú y cuando eso suceda yo iré por ti. – Fueron las últimas palabras de Anivia mientras se alejaba volando.


Dos Semanas Después

Los días pasaban en Freljord como los diversos combates entre Atipaq y Sejuani y con cada combate Sejuani mejoraba en su técnica acercándose cada vez más al nivel de Atipaq producto de los combates con este y del duro entrenamiento que se había impuesto, además de haber cambiado su arsenal, pues había dejado a un lado los m@zos y espadas para ocupar como arma principal un mayal con una bola de acero. Por otro lado Atipaq después de pelear y coquetearle a Sejuani no hacía nada más que holgazanear, tallar bloques de hielo y salir de vez en cuando a cazar.

Ya es casi mediodía y Atipaq parece estar dormido dentro de su cueva, mientras Sejuani ingresaba buscándolo para pelear con el otra vez; al encontrarlo aparentemente dormido, Sejuani intenta pisarle el estómago para despertarlo, pero antes de que su bota lo alcance esta es detenida por Atipaq.

-Esa no es la manera de despertar a alguien princesa.
-Alguien como tú no merece que lo despierte de otra forma, ahora sal afuera.
-Sabes esto se está volviendo muy monótono, deberíamos hacer algo diferente para variar.
-Cuando tenga tu arma sobre tu cuello espero escucharte decir lo mismo, ahora ven aquí.
-Sí, sí, si ya voy.
– Le respondía Atipaq mientras en su mente pensaba. – (Que mandona es, no me quiero imaginar cómo sería si estuviéramos casados).

Atipaq sale y al hacerlo nota que el viento ha comenzado a rugir; una gran tormenta se avecina.

-Oye creo que mejor deberíamos entrar y esperar a que el clima mejore.
-Le tienes miedo a un poco de viento.
-Yo no le tengo miedo a nada, solo que no estoy tan loco como para dejar que una tormenta me haga pedazos.
-Entonces vete.
– Fue lo que Sejuani le dijo mientras dejaba caer sus armas al suelo y sentarse en el suelo a la espera de la tormenta.
-¿Qué estás haciendo Sejuani?
-Sabes la diferencia entre alguien fuerte y un débil. El débil huye ante la llegada de la tormenta, el fuerte se enfrenta a ella y sobrevive.
-La última vez te hubieras muerto, si yo no te salvaba.
-Acaso piensas que esa fue la última vez.
-¿Qué?
-Mientras tú cobardemente te ocultabas y escondías de las tormentas yo me las enfrentaba.
-¿Entonces ese es el motivo porque te encontré enterrada sobre la nieve?
-Ya tienes tus respuestas.


Quote:
Atipaq estaba sorprendido por la determinación de Sejuani de enfrentarse a la tormenta, tomo su arma caminaba hacia la caverna mientras recordaba que alguna vez vivió algo parecido con su maestro en los Montes Apuntalados; habían viajado hasta un rio llamado Baldor cuyas aguas son tan peligrosas que solo pueden cruzarse a través de un viejo puente, el maestro de Atipaq cruzo por el rio, sin que este pueda arrastrarlo a pesar de la fuerza del caudal del rio. Cuando era turno de Atipaq este fue arrastrado por el rio y su maestro tubo que salvarlo.

-Dime Atipaq sabes porque el rio te arrastro. – Le pregunto su maestro.
-¿Porque el rio es más fuerte que yo?
-No el rio no es más fuerte que tú, simplemente tuviste miedo, dudaste en tus capacidades, nunca más vuelvas a dudar en eso Atipaq tus poderes son mayores a los de cualquier rio, por lo que no te seria problema cruzar uno o algún reto parecido lo único que te falta es creer más en ti.
-Gracias maestro no volveré a dudar.


La fuerza del aire se intensifica, mientras Atipaq sale de la cueva, sin su arma y con el torso desnudo, se acerca a Sejuani y se sienta al costado de ella.

-Ahora entiendo porque te vistes así. – Le dice mientras ambos se observan.
-Al parecer no eres tan cobarde como creí.
-Ya te dije yo no le tengo miedo a nada, además si encaso he de morir que mejor que hacerlo cerca de ti.
-Piensas que vamos a morir.
- Sejuani la tormenta que se acerca es mayor a cualquiera de las otras tormentas que hayan pasado, puedo sentirlo.
-Cuando más grande es el reto más grande es la victoria.
– Fue lo que ella le respondió mientras una gran columna de nieve y viento se acercaba para desgarrarlos.
-Si tienes razón, oye Sejuani si muero quiero que sepas que te amo. – Fueron las últimas palabras de Atipaq mientras la tormenta golpeaba a ambos con todo su poder.

Tres Horas Más Tarde

El sol comienza a despedirse mientras un suave aire roza los nevados; la tormenta ha terminado y ha dejado a su paso algunos árboles arrancados del suelo, así como toneladas de nieve cubriéndolo todo. La entrada de la cueva de Atipaq está casi totalmente cubierta dejando solo un orificio de un metro sin cubrir.

Atipaq estaba cubierto por la nieve cuando una antigua pesadilla lo hace reaccionar. Se levanta de donde estaba y nota todo los cambios, este algo aturdido hasta que se acuerda de Sejuani.

-¡Sejuani donde estas!, ¿Me escuchas?, ¡Sejuani! - Mira a su alrededor buscándola y al no hallarla comienza a remover rápidamente la nieve a su alrededor con la esperanza de hallarla con vida, pero solo halla sus armas.

“¿Acaso la tormenta la arrastro lejos?” - Se preguntaba cuando repentinamente el olor a carne cocinándose llama su atención. – “Ese olor viene de mi cueva” – Rápidamente se dirige a su cueva y al entrar puede verla a ella ahí cocinando el resto de carne que aún le quedaba a Atipaq.

-Sejuani estas a salvo, por un momento pensé.
-Valla sigues con vida, pensé que la tormenta te había matado.
– Le responde ella mientras no aparta su mirada de la carne.
-Hace falta más que una tormenta para matarme. – Le responde él mientras ve a Sejuani retirar la carne de la fogata.

Sejuani toma el pedazo de carne y se dirige hacia la salida de la cueva.

-He princesa ese pedazo de carne es mío, aunque no me importaría compartirlo a la mitad.
-¿Mitad? –
Le responde ella. – Este pedazo de carne es ahora mío.
-¿Qué?, ¿Cómo que tuyo?, ¿Ese pedazo de carne es lo último que me queda?, ¿No puede llevártelo así por así…?
– De pronto Sejuani pone su mano sobre el rostro de Atipaq para callarlo.
-El ganador se queda con todo lo quiera del perdedor.
-¿A qué te refieres?
-Yo fui la primera en despertar por lo tanto yo gane el encuentro de hoy y reclamo esto como mío.
-Bueno está bien, pero ¿Y yo que voy a comer?
-Ese es tu problema no el mío.
– Le responde Sejuani para después morder la carne y salir de la cueva.
-¡Muy bien llévatelo pero recuerda que aún no me derrotas en un combate! – Le grita el enojado. – Mujeres, “Ahora entiendo porque mi maestro es soltero.

Tres Días Después

Atipaq se encuentra cortando leña cuando Sejuani se le acerca portando sus armas.

-Oh valla la princesa ladrona ha vuelto, ¿Vienes a llevarte más carne?
-No vengo a matarte.
-¿De inanición?
-Jajaja.
– Sejuani se ríe para después ponerse seria. – Déjate de bromas y saca tu arma.

Atipaq saca la Tuximi, mientras Sejuani deja caer al suelo la bola de su mayal y poner su escudo por delante.

-Bueno cariño demuéstrame lo que tienes. – Fue lo que dijo Atipaq mientras se abalanzaba sobre Sejuani, quien bloquea el golpe con su escudo para después usar mayal y obligar a Atipaq alejarse; el mayal le da a Sejuani una ventaja sobre Atipaq quien se ve obligado a ponerse a distancia de esta para no estar en el rango de ataque de su nueva arma.

Sejuani usa el mayal intentado darle a Atipaq pero este esquiva todos los ataques mientras espera el momento indicado para contraatacar; los segundos pasan y los ataques de Sejuani llevan a Atipaq cerca de la montaña. Sejuani agita el mayal y hace un ataque horizontal, mientras Atipaq apoyándose en la montaña da un gran salto hacia Sejuani, quien suelta el mayal y salta interceptando a Atipaq en el aire donde el escudo y la Tuximi chocan; el impacto agrieta el escudo de Sejuani quien utiliza su mano libre para tomar la Tuximi.

Y mientras caen al suelo Atipaq y Sejuani forcejean por el control de la Tuximi. Al caer al suelo se separan y se dan cuenta que cada uno tiene una parte del arma y la utilizan para ponerla cerca del cuello del otro.

-Qué te parece si lo dejamos en empate. – Le menciona Atipaq.
-Ningún empate yo ganare. –Responde Sejuani mientras golpea el arma hacia un costado dejando a ambos desarmados.

Sejuani carga contra Atipaq con la intención de derribarlo pero este utiliza su impulso para darse media vuelta y quedar sobre ella, además de sujetarle ambos brazos.

-Insisto dejémoslo en un empate.

Sejuani forcejea y logra darle vuelta a la situación quedando ella sobre Atipaq. En ese instante ella lo observa fijamente a los ojos quiere matarlo, pero el estar tan cerca de él y sentir el calor de su cuerpo le hace desear otra cosa y al final deja que ese deseo lo controle y lo besa. Atipaq responde al beso de Sejuani mientras continua agarrándola de las manos.

-No pienses que te voy a soltar para que me vuelvas a ahorcar. – Le dice el después de besarla.
-Entonces dejémoslo en un empate. – Le responde Sejuani mientras vuelve a besarlo.

Y en ese momento toda la rivalidad y el odio que existía entre ambos quedo atrás dando paso al deseo y al amor.

-Oh Sejuani yo…
-Cállate o te ahorcare.
– Y después de eso ni Atipaq ni Sejuani dijeron una sola palabra, solo sus besos y caricias hablaron por ellos y no dejaron de amarse hasta que el sol se ocultaba en las montañas.

Continuara…

Próximamente detallaremos más sobre lo que siente estos dos, mientras la oscuridad amenaza sus sentimientos.

Próximamente: Sueños Oscuros

Mientras algo más romántico para celebrar el triunfo del amor

https://www.youtube.com/watch?v=t2LO_b7eSjU

Y Nos Vemos En Los Campos De Justicia


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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

08-29-2014

Y que comience la tragedia griega

Capítulo 12

Sueños Oscuros

“Cuando piensas que todo va a ir bien es cuando todo va a empeorar” Atipaq

Quote:
-Que sucede Atipaq, no puedes dormir. – Le preguntaba Kawiri a su pequeño discípulo.
-Si maestro son otra vez esos sueños. – Le respondía el niño.
-Cuéntame es el mismo de la semana pasada.
-Sí y no
. – Kawiri de pronto voltea a ver el rostro del aterrado niño, podía ver el miedo en sus ojos. – Era un valle hermoso, una aldea tranquila rodeada de un hermoso bosque y una gran cascada cerca del mar, todo estaba tan tranquilo hasta que ellos llegaron.
-¿Pudiste ver cómo eran?
-No pero eran las mismas sombras, todo estaba en paz hasta que ellos llegaron.
-¿Y qué paso?
-La gente comenzó a matarse unos a otros, mientras el fuego consumía todo, fue horrible yo estaba ahí en medio y no podía hacer nada más que mirar. Maestro tengo miedo.
– Pronuncio el niño mientras las lágrimas recorrían sus mejillas.
-No debes temer, los elegidos no tenemos miedo a nada ahora ven y siéntate frente al fuego.

El pequeño niño tembloroso se acerca a la fogata, sus manos tiemblan al acercarse a las llamas.

-No debes tener miedo al fuego Atipaq, pues fue el quien te salvo la vida.
-Maestro ¿Por qué usted no le teme miedo a nada?
-El miedo es parte nuestra, pero nosotros somos los que decidimos si nos dejamos gobernar por este o si nos lo enfrentamos. Las personas que se dejan gobernar por el son aquellos que tienen mucho que perder, yo que no tengo nada, ¿Qué miedo podría tener? Ahora recuesta que mañana despuntara un nuevo día.


Despunta el alba en Freljord mientras Atipaq despierta de aquel sueño, aún recuerda esa noche y lo que paso años después, viajo con su maestro por semanas hasta llegar a aquel lugar, a ese hermoso valle cerca del mar y contemplar toda la destrucción que había asolado aquel lugar, un lugareño cercano, dijo que hace algunas semanas la gente se volvió loca y destruyo su propio hogar, los que sobrevivieron se lanzaron al mar y este no los ha devuelto hasta ahora.

Atipaq mira hacia los lados de la caverna buscando a Sejuani, pero ella no está su amada se fue antes de que él se despierte, tal vez por la vergüenza de haber dormido con él o por el simple hecho de que ella es así.

-Eso no importa. – Se dijo así mismo mientras se vestía y encendía una fogata para preparar su desayuno.

A kilómetros de la caverna Sejuani camina portando sus armas hasta llegar a un claro donde Brizo la esperaba para llevarla hacia la Tribu de la Garra Invernal. Sejuani monta su fiel jabalí mientras sus pensamientos se pierden en lo sucedido el día de ayer, lo que había hecho iba en contra de las reglas de muchas tribus de Freljord, emparejarse con un extranjero era considerado para muchas como una aberración, tenía sentimientos encontrados sobre lo sucedido.

Por un lado odiaba a Atipaq y lo quiere muerto, pero por otro lado se sentía atraída por él, algo que no había sentido por ninguno de los hombres de su tribu, además del hecho de que algunos dirigentes de la tribu estaban en negociaciones con otra tribu, para unir ambas tribus a través de un matrimonio entre Sejuani heredera del liderazgo de la tribu y descendiente directa de Serilda con el hijo del líder de la otra tribu. Sejuani aún no se había pronunciado sobre esta propuesta y los dirigentes tenían fe de que esta aceptase.

Al día siguiente

En la Garra Invernal, las cosas están algo movidas, el líder de la otra tribu y su hijo han llegado para escuchar la repuesta de Sejuani, traen consigo una pequeña comitiva con algunos regalos de pieles y carne como ofrenda a Sejuani, mientras algunos dirigentes de la tribu hablan con ella e intentan convencerla de aceptar el matrimonio.

Los invitados al llegar muestran sus respetos a Sejuani, quien en todo el día no ha pronunciado palabra alguna. Los ancianos y dirigentes disponen a comer y beber mientras hablan de la situación actual de Freljord y de la manera de unificar a todas las tribus, pero Sejuani no es parte de la conversación, esta aburrida del parloteo y tiene su mente perdida en Atipaq.

El día transcurren y mientras ya varios dan por sentado el compromiso y esperan la respuesta de Sejuani, quien por un instante ha centrado su atención en su pretendiente y observarlo detenidamente como si buscara alguna cualidad en este. Hasta que uno de los dirigentes de la tribu la interrumpe esperando que esta diera su confirmación. Mas Sejuani solo tiende a levantarse de su lugar y salir al patio con dos armas, mientras los demás van tras de ella.

-¿Matrimonio? – Menciona ella. – Si ese hombre quiere ser mi consorte primero deberá mostrar su valía. – Agrego mientras le lanzaba una de las armas.

Los espectadores se quedaron atónitos por lo que Sejuani acababa de hacer.

-Si quiere que sea su esposa que pelee por ello como un guerrero.

El joven acepta el reto de Sejuani confiado en que podrá ganarle, dado que ella es una mujer. La pelea comienza y la confianza del joven se convierte rápidamente en asombro cuando este es desarmado por Sejuani quien sostiene su arma cerca el cuello de este.

-Eres débil y no uniré mi vida a alguien así, tus regalos no servirán de nada en el campo de batalla. - Menciona ella mientras llama a Brizo. – No me casare con alguien que no es capaz de combatir conmigo. – Agrego mientras se marchaba.

Los dirigentes han quedado sorprendidos por la respuesta de Sejuani, aunque la decisión de esta rápidamente obtiene algunas aprobaciones entre los guerreros de la tribu y en algunos ancianos, en especial de la vieja Mística del clan quien menciona que: “Llegado el momento Sejuani escogerá a su consorte”.

Más Tarde

La noche se acerca y el sol emite sus últimos rayos de luz sobre el cielo gris, mientras Atipaq sale afuera a contemplar el ocaso, cuando el sonido de pisadas acercándose llaman su atención y al girar puede ver a Sejuani caminando hacia él, lentamente ambos comienzan a acercarse uno al otro hasta quedar un paso del otro y quedarse observando por varios segundos, hasta que deciden acercarse y unir sus labios en un apasionado beso.

-Te odio. – Le susurro ella en el instante en que sus manos se aferraban a su cuello.
-Ya lo sé. – Le respondió el sonriendo mientras la cargaba y la llevaba dentro de la cueva donde continuaron amándose.

Los días pasaban en Freljord junto con el invierno que cada vez era más duro con los habitantes, así como los combates entre Atipaq y Sejuani quienes en el día luchaban como si quisieran matarse y en la noche se amaban con pasion.

Era muy temprano por la mañana y los amantes habían despertado hace unos minutos, Sejuani se había despertado primero y mientras tomaba su ropa se topó con el collar de Atipaq.

-¿Qué es esto? – Le preguntaba ella mientras tomaba el collar de Atipaq.
-Es el único recuerdo de mi madre. – Le respondió el mientras la abrazaba contra su pecho.
-Parece ser muy antiguo. – Sejuani recostaba su cabeza sobre el pecho de Atipaq mientras sujetaba en el aire el collar de este.
-Es la única reliquia de la familia, el primogénito hereda este collar, mi madre me dijo que cuando fuera mayor me contaría la historia de este collar y su importancia para nuestra familia. – Atipaq toma el collar y lo guarda entre sus pertenencias, mientras se levanta para preparar el desayuno.
-¿Te pasa algo?
-No solo recordé algo que no debía recordar.
-¿Aun no entiendo cuál es el truco que usas para encender una fogata tan rápido?
-Yo soy un elegido princesa, puedo hacer muchas cosas que un humano común no puede hacer.
-Aun no me explicas eso de los elegidos ¿Que son ustedes?
-Solo existimos dos yo y mi maestro, o eso es lo que creemos. Oye Sejuani ¿Quién es la bruja de hielo?
-No has respondido mi pregunta y esperas que te diga quién es la bruja de hielo.
-Algún día te lo explicare, tal vez cuando me lleves a La Garra Invernal y me presentes como tu pareja.
-… Para eso tendrás que esperar hasta que sea la líder de mi tribu.
-¿Qué aun no lo eres?
-Aun no tengo la edad necesaria para asumir el liderazgo, pero cuando lo tenga hare que la tribu resurja.
-¿Y la Bruja de Hielo?
-La Bruja de Hielo es un ser maligno que vaga por Freljord destruyendo a todo aquel que se encuentra en su camino, algunos dicen que sirve a un poder mucho mayor que quiere dominar Freljord y el resto el mundo.
-Un poder que quiere dominarlo todo, donde he escuchado una historia como esa.
-Eso no importa, porque yo conquistare todo Freljord, ese es mi destino y la razón de mi existencia.
-Bueno emperatriz su desayuno real está listo y después puede seguir intentado inútilmente tratar de ganarme en un combate.


La relación entre Sejuani y Atipaq estaba en su mejor momento, más las pesadillas de Atipaq lo atormentaban cada vez más.

Quote:
“Sejuani, ¿Dónde estás?, Sejuani, no, no ¡Sejuani!”


Se levanta súbitamente mientras el sudor recorre su rostro, para después girar y ver a su amada dormir tranquilamente, mientras las imágenes en donde la veía muerta se desvanecen de su mente. El acaricia su rubia cabellera para después echarse y esperar a que el alba llegue, mientras en su mente busca un recuerdo olvidado.

Quote:
-¿Qué sucede Atipaq?
-Maestro hace años soñé con esta villa y la vi destruirse y hoy mi sueño se ha hecho realidad y tengo la sensación que los otros sueños que he tenido también se han hecho realidad.
-¿Desde cuándo tienes estos sueños?
-Desde antes que destruyeran mi villa y asesinaran a mi familia.
-Los dioses te han otorgado la posibilidad de rasgar el velo del futuro.
-Si pero, si un día pudiera estar cerca de uno de estos hechos y quisiera evitarlo podría hacerlo maestro.
-Mira ese árbol Atipaq, puedes sentir que el viento algunas veces sopla con gran intensidad, la suficiente como para derribarlo, sabes ¿Porque sigue en pie?
-No.
-Porque el árbol lucha contra el viento y hace que sus raíces se entierren más profundo en la tierra para permanecer firme. Atipaq el futuro puede cambiarse, pero para lograrlo deberás ser como ese árbol.


Al día Siguiente

Sejuani se ha ido a la Garra Invernal a observar cómo está la situación, mientras Atipaq se ha quedado meditando sobre sus sueños, pero el sueño lo vence y vuelve a dormir y a soñar.

Quote:
Ahí estaba el en medio de una espesa niebla mientras escuchaba la voz de Sejuani llamándolo.

-Atipaq ayúdame.
-¿Sejuani donde estás?


De pronto la niebla se disipa un poco y puede ver una gran villa ardiendo bajo llamas azules, camina hacia ella y a lo lejos puede ver a alguien sobre el suelo.

-¡Sejuani! – Gritaba Atipaq al reconocer a su amada tirada sobre el suelo congelado, ella gira levemente su rostro a su llamado, mientras Atipaq ve con horror su hermoso rostro desfigurado y ensangrentado.
-Ati… - Ella intenta pronunciar su nombre, pero antes de que logre hacerlo su cuerpo es atravesado por estacas de hielo oscuro que se elevan del suelo.
-¡No Sejuani! – Atipaq intenta ir hacia ella pero las llamas azules se interponen frente a él mientras sus piernas son congeladas por el mismo hielo oscuro.
-Crees que podrás protegerla de mí, su muerte es inevitable y la tuya también. – La niebla se despeja más dejando ver levemente la figura de la causante de esto, es una mujer y detrás de ellas sombras siniestras observan el espectáculo.

Mientras las estacas que empalan a Sejuani la elevan más hasta que de en medio de ellas una gran mano de hielo de eleva y la descuartiza.


Continuara…

Próximamente: La Bruja De Hielo (El Abismo De Los Lamentos)

Mientras una canción al estilo Braum

https://www.youtube.com/watch?v=qv5mnIioCxE

Y Nos Vemos En Los Campos De Justicia


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Zathesh

Practicante (+10)

09-01-2014

Las habilidades me sonaron como muy parecidas a otros champs, nu se


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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

09-05-2014

Quote:
Zathesh:
Las habilidades me sonaron como muy parecidas a otros champs, nu se


Siempre habrán habilidades que se parezcan y cuando tenga tiempo le hago un rework.


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Swordzack

Destructor de Barón Nashor (+300)

09-05-2014

Y volvemos con un capitulo un poco más grande de lo habitual gracias a la inspiración y lo importante de estos hechos que marcaran para siempre esta historia (Secretos ocultos que comienzan a salir a la luz)

Capítulo 13

La Bruja De Hielo (El Abismo De Los Lamentos)

“No tengo nada que decir, porque casi no recuerdo nada de esto” Atipaq

El sonido del viento rosando las cumbres nevadas parece un canto triste y el sol se ha ocultado en un manto de nubes grises como si no quisiera presenciar lo que está por acontecer, mientras Atipaq está sentado observando el horizonte y el gran paisaje blanco, como si estuviera despidiéndose de este.

“¿Puedes verlos Atipaq, puedes ver cómo son?” – Fue la pregunta de su maestro, nunca supo quiénes eran, ni podía ver su aspecto pero al fin comienza a comprender algo.

Después de lo sucedido con el Cambiapieles, su maestro lo abandono y nunca se preguntó el porqué, pero ahora se lo pregunta ¿A dónde fue su maestro?, ¿A buscar que o a quién? Y entonces la respuesta comenzó a tomar forma.

Quote:
“¿Puedes verlos Atipaq, puedes ver cómo son?”

-No maestro no puedo verlos. – Se dijo a sí mismo. – Pero ahora por fin pude ver a uno de ellos y ya sé quién es y se dónde está y ahora iré tras de ella, para buscar las respuestas que me faltan.

En ese instante Sejuani se vuelve de la Garra Invernal montando en Brizo, mientras la mente de Atipaq lo devuelve a su última pesadilla, así como a lo que hizo después de ello.

Quote:
Se levantó con miedos dudas, los minutos pasaron hasta que al fin tomo una decisión y fue en búsqueda de respuestas; se movió lo más rápido que pudo buscándola y ella estaba ahí observándola subir como si supiera lo que el viene a buscar y Anivia le hablo.

-¿Qué buscas aquí elegido?
-Respuestas, sé que tú las tienes.
-Entonces empieza.


Atipaq le narro a Anivia su pesadilla esperando que ella tuviera la respuesta que estaba buscando.

-Todo lo que has narrado solo tiene un nombre, La Bruja de Hielo.
-¿Sabes dónde está?
-Se dónde podría estar, pero no estoy seguro de si sigue ahí, ella es muy esquiva y siempre me está evitando, sabe que cuando la vea la matare.
-¿Dónde?
-Hacia esa dirección.
-Hacia esa dirección fue mi maestro, dime ¿Lo has visto?
-El hombre que vino contigo fue también a esa dirección, entro al Abismo de los Lamentos, Mas no lo he visto salir de ahí.
-Entonces es ahí a donde debo ir y resolver este asunto de una vez por todas.
-Si quieres ir hazlo pero ten cuidado si encuentras a la Bruja de Hielo podría ser tu fin.
-O el de ella.
– Fueron las últimas palabras de Atipaq mientras se alejaba de Anivia.


-¿Qué te pasa? – Le pregunto Sejuani a Atipaq mientras coloca una mano sobre su hombro. - ¿Estoy parada aquí desde varios minutos llamándote y tú solo estas mirando el horizonte?
-Sejuani mi amor, mi luna invernal, mi dulcinea.
– Atipaq se reincorpora y extiende su brazo para acariciar levemente el rostro de Sejuani. – Me gustaría estar a tu lado hasta el último día de mi vida, pero antes hay algo que tengo que hacer y no sé si pueda lograrlo.
-¿Puedes ser más claro?
– Le responde Sejuani mientras retira la mano de Atipaq de su rostro.
-Tengo que irme y asegurarme que alguien esté muerto.
-¿Quién?
-La Bruja de Hielo.
-¿Entonces viniste aquí para matar a la Bruja de Hielo?
-No pero su muerte me dará la paz que necesito para estar a tu lado, además debo saber que sucedió con mi maestro, pues él fue en su búsqueda.
-Bien entonces vamos yo iré contigo.
-No tú te quedaras, es muy peligroso.
-Yo se cuidarme sola, tú no te iras sin mí y yo soy la que manda aquí.
-¿Así y porque?
-Porque tú me perteneces.
-Está bien cariño, será lo que tú digas
. – Le responde Atipaq mientras vuelve a acariciar el rostro de Sejuani, para después golpearla en el estómago.

Sejuani cae sobre sus rodillas, mientras sus brazos cubren su vientre y sus labios intentan pronunciar una palabra. -¿Porque…? Mientras Brizo a lo lejos se acerca corriendo a auxiliar a su ama.

-Lo siento cariño, pero no voy a arriesgarme a perderte. – Atipaq se voltea y le lanza una bola de fuego a que explota en la nieve cerca de Brizo, frenando su marcha y dejándolo algo aturdido, para después regresar hacia Sejuani y lanzarse contra ella con una ráfaga de fuego que la manda a volar varios metros y la deja inconsciente.

Atipaq se acerca a Sejuani para cargarla, al hacerlo nota que uno de los cuernos de hielo de su casco está fragmentando. Atipaq toma la punta de este cuerno roto y lo guarda entre sus pertenencias mientras lleva a Sejuani dentro de la caverna para después sellar la entrada con un grueso muro de hielo de varios metros de espesor.

-Sera mejor que no intentes nada, todo lo que hago es por su bien. – Le dice Atipaq a Brizo quien se acerca a este para embestirlo. – Quiero que la cuides hasta que yo vuelva, tardara algunas horas hasta reaccionar y liberarse, para entonces ya estaré lejos.

Atipaq se aleja mientras Brizo se queda frente a la entrada resguardándola.

Varias Horas Después

-¡Maldito Atipaq! – Gritaba Sejuani mientras golpeaba el muro de hielo. -¡Cuando Ponga Mis Manos Sobre Ti Desearas No Haberme Conocido!, ¡Brizo Ataca Rompe Este Muro! - Los minutos pasaban y después de muchos golpes el muro de hielo comenzaba a ceder por ambos lados hasta que este cae. Es de noche y un furiosa Sejuani sale de la cueva maldiciendo a Atipaq por haberla atacado a traición y encerarla en la cueva.
-Atipaq si la Bruja de Hielo no te mato, lo are yo mismo ¡Brizo Rastréalo y Llévame a Él!

Al Día Siguiente

Los rayos del sol atraviesan las nubes grises, dando la bienvenida a un nuevo día y a una nueva tormenta glacial que acaba de desatarse. Sejuani y Brizo que durante toda la noche han seguido el rastro de Atipaq luchan por avanzar sobre esta, hasta que Brizo se detiene.

-¿Qué sucede Brizo? – Brizo emite unos gruñidos como intentando decirle a Sejuani que la tormenta a borrado todo rastro de Atipaq y que ya no sabe por dónde ir.
-Maldita tormenta, Brizo volvamos a la Garra Invernal.

Al Día Siguiente

Sejuani caminaba furiosa por los caminos de la Garra Invernal mientras en su mente no dejaba de pensar en Atipaq, la gente de la tribu al acercarse a ella la evita al notar la ira en sus ojos, solo la anciana mística de la tribu quien es la persona más cercana a ella se le acerca para conversar.

-¿Que le paso a tu casco Sejuani?
-Ese no es problema tuyo y déjame sola.
-Noto que algo se te perdió.
-…
-Y creo saber dónde se fue.


Sejuani detiene su marcha y se para firmemente ante la anciana. - ¿Qué vistes?
-No mucho, pero sé que lo que se te perdió se fue hacia El Abismo de Los Lamentos.
-No digas a nadie nada sobre esto entendido.
-Sera como tu desees.

Sejuani deja a la anciana mientras va a los establos en busca de Brizo y emprender la marcha hacia El Abismo De Los Lamentos.

Varios Días Después

El viaje ha sido largo y dificultoso para Atipaq quien al fin ha arribado al Abismo de los Lamentos, una antigua fortaleza construida entre los dos lados del Abismo es la principal estructura que sobresale en este lugar, ambos lados de la fortaleza están unidos por un gigantesco puente cuyos pisos están adornados por diversos dibujos y grabados hechos en la época de las tres hermanas, sobre este puente afloran viejas estatuas gigantescas que parecieran ser los eternos guardianes de este lugar.

-Al fin llegue y ahora que lo pienso Sejuani me va a dar una paliza cuando vuelva, debe de andar furiosa buscándome. - Pensaba Atipaq.

El lugar pareciera estar abandonado por completo a su suerte, mas no está deshabitado al cruzar la primera mitad de la fortaleza y llegar al puente Atipaq puede escuchar el murmullo que decenas de poros hacen, estos pequeños y adorables criaturas han adoptado este lugar como su hogar y corretean de un lugar a otro alimentándose de un grupo de plantas que por alguna extraña razón crecen aquí a pesar de las duras condiciones climáticas y la escases de tierra cultivable y agua líquida.

-Bienvenidos a Porolandia. – Expreso Atipaq mientras se adentraba en el puente y veía a los poros que parecían no preocuparse por él. – Este lugar es muy extraño, los elementos se sienten muy dispersos aquí, puedo sentir los rezagos de una antigua magia que alguna vez fluyo por aquí y oír los ecos de sucesos muy lejanos, pero no llego a entenderlos, uno se volvería loco de permanecer toda su vida aquí.

Quote:
“No sigas mis pasos”

Fue la frase que su maestro le dijo antes de partir Atipaq recuerda los últimos momentos con su maestro mientras se acerca a la mitad del puente.

-Lo siento maestro pero debo estar seguro. ¡Bruja de Hielo sal de donde estés! – Atipaq comienza a gritar esperando encontrar alguna respuesta. – ¡Muéstrate de una vez no tengo todo el día!

De pronto una voz habla y alerta Atipaq, es la voz de un hombre y proviene de una de las estatuas

"Esto es algo más que un puente. Tal vez fue una vez una cosa simple de piedra y mortero, pero ahora lleva el peso de toda la Freljord en su parte posterior. El destino de esta tierra se decidió aquí, hace mucho tiempo, en una larga y brutal batalla. Basta con mirar alrededor y escuchar, que el ruido es más que el viento es el grito de los vencidos, lanzados aullando en el abismo”

Atipaq se dirige hacia una estructura de hielo y roca, al acercarse puede ver la estatua de un hombre con un gran cuerno y su alma emergiendo de ella formando una estatua de hielo frente a él. -Vaya así que tú eres el guardián de este lugar, ¿Cómo le hicieron para mantenerte aquí?
-Yo soy Greyor ¿Quieres escuchar la historia de este lugar y de mi gloriosa muerte?
-Ya conozco una parte y no tengo tiempo para escuchar la otra.
-¿Y quién eres tú?
-Yo soy un elegido ahora con tu permiso debo buscar a la Bruja de Hielo.
-Cuídate joven guerrero.
– Le dijo Greyor mientras Atipaq regresa al centro el puente.
-¡Sal Bruja de Hielo o ¿Es que me tienes miedo?! Creo que perdí mi tiempo al venir aquí.

De pronto los pequeños poros comienzan una loca carrera hacia la fortaleza para esconderse y una niebla comienza a invadir el lugar, mientras el guardián nuevamente comienza a hablar y la fría voz de una mujer se hace presente.

-La buscadora se acerca, ten cuidado.
-¿Quién se atreve a llamarme?
-Un Chosen (Elegido en inglés), vengo a buscar a mi maestro y a matarte.
-Tu maestro ya ha caído y tu muy pronto también caerás.


La niebla comienza a desvanecerse, mientras cristales de hielo oscuro brotan el suelo antecediendo la llegada de la Bruja de Hielo, vestida con un traje negro y un casco que oculta sus ojos.

-Así que tú eres la bruja de hielo no me parece que tengas el poder como para acabar con mi maestro.
-Y tú eres un niño tonto, que juega a ser un hombre.
-¿Dónde está mi maestro?
– Le pregunta Atipaq mientras coloca una mano en su espalda para formar una bola de hielo.
-Muy pronto lo veras, tú también te rendirás ante la oscuridad eterna como él.
-No lo creo.


Atipaq lanza la bola de hielo sobre Lissandra quien se queda quieta recibiendo el ataque y quedando congelada.

-Tal vez mi maestro no te encontró y se fue, en fin esto fue demasiado fácil. Atipaq se acerca con la Tuximi listo para darle el golpe de gracia cuando de repente el bloque de hielo que congelaba a Lissandra explota y obliga a Atipaq a moverse y esquivar las esquirlas.
-Insensato, ese hielo tuyo no es nada comparado al frio y hielo puro que yo controlo.


Atipaq vuelve a lanzarle a Lissandra una bola de hielo, pero esta la detiene con una mano y le regresa el ataque. Atipaq se ve obligado a esquivar la bola la cual impacta en una estatua que queda congelada en cristales de hielo oscuro.

-Ahora entiendo eres un Iceborn, más los Iceborn no son más fuertes que nosotros los elegidos de los dioses celestiales.
-Te falta mucho para ser un elegido, solo eres un niño tonto que juega con los elementos.


Atipaq usa la Tuximi para crear una gran ráfaga de viento para mandar volando a Lissandra, pero esta no se mueve ni un centímetro y por el contrario se acerca a Atipaq.

-Jajaja que refrescante brisa has creado.
-No te burles de mí.


Atipaq se lanza contra Lissandra, pero detiene su carga al notar que Lissandra le ha lanzado una lanza de hielo oscuro, obligándolo a esquivarlo. Ahora es Lissandra la que toma la iniciativa del ataque y ataca a Atipaq con múltiples lanzas de hielo; Atipaq ha esquivado todas las lanzas excepto una que va directamente hacia su rostro, pero antes de llegar Atipaq envuelve en llamas la Tuximi y la pone frente de el partiendo la lanza en dos y desviando los pedazos a los lados.

-Ya es hora de acabar contigo y ponerle fin a tu sendero de muerte.
-Pequeño arrogante, el sendero por el que camino, es el mismo por el que tú andarás, como lo hizo tu maestro.
-¡Silencio!


Atipaq con la Tuximi envuelta en llamas se lanza contra Lissandra, pero antes de impactarla con la Tuximi esta se envuelve en hielo oscuro y frena el ataque del arma.

-Imposible.

Pronuncia Atipaq mientras ve como su ataque ha sido detenido y el hielo oscuro apenas tiene un simple rasguño. De pronto el hielo que cubre a Lissandra explota y manda a volar a Atipaq estrellándolo contra una estatua a la vez que varía esquirlas impactan su cuerpo causándole serias heridas.

-No puedes detener una avalancha, todo sucederá como esta profetizado y tu elegido no podrás evitarlo. – Le menciona Lissandra, mientras un herido Atipaq intenta ponerse de pie.

Atipaq alza su mirada hacia Lissandra y al hacerlo, las visiones de su pesadilla vuelven a él. – No Sejuani. – Pronuncia sus labios, mientras el sonido de hielo formándose lo devuelve a la realidad y al darse cuenta una gran garra de hielo oscuro se abalanza hacia él.

Atipaq a duras penas logra esquivar el ataque, se está desangrando muy rápidamente y las fuerzas le fallan mientras La Bruja de Hielo le vuelve a lanzar más garras de hielo.

“Sejuani, Sejuani, no fallare, yo daré mi vida si es necesario para salvar la tuya.”

Los pensamientos de Atipaq vuelan hacia Sejuani, mientras junta el resto que le queda de fuerza para lanzar un último ataque y usar su último recurso Un Ataque Relampagueante.

Lissandra vuelve a lanzar una garra de hielo. Atipaq se mueve rápidamente y la esquiva mientras carga uno de las hojas de la Tuximi con electricidad y va contra Lissandra.

Una fuerte explosión resuena en el Abismo de los Lamentos seguida de un gran silencio, Atipaq cae de rodillas mientras ve lo logrado, su ataque a fallado Lissandra no está, en su lugar están los restos de un pilar de hielo oscuro destruido por el ataque de Atipaq.

-Qué pena tanto esfuerzo para nada. – Detrás de Atipa la voz de Lissandra resuena, un segundo antes de ser impactada por el ataque de Atipaq esta se teletransporto hacia el lugar donde se encontraba la garra y en su lugar dejo un pilar de hielo oscuro.
-Ya todo acabo niño.
-… Si todo acabo pero para ti bruja.


De pronto Atipaq se levanta nuevamente para ir contra Lissandra; Lissandra vuelve a lanzar una garra de hielo, pero Atipaq usa su ataque relampagueante y destruye la garra y cuando está apunto de continuar su carga de los restos de la garra emergen dos garras más, una de las cuales golpea la Tuximi y lo envía hacia fuera del puente clavándose en una de los muros del abismo, mientras la otra garra sujeta a Atipaq del cuello y lo estrella contra un muro de piedra y lo mantiene al borde del precipicio.

-Niño tonto, podría matarte ahora pero la corrupción te llama.
-Ugg Ahh.
-De la misma forma en que tu maestro ha caído en ella, tú caerás.
-Ugg…
-Pero para que esperar a eso mejor te dejare caer sobre este abismo. Muere por ser tan débil.


“Sejuani mi amor perdóname, te he fallado.” – Fue lo único que Atipa pensó mientras perdía el conocimiento.

Y la garra que lo sujetaba se desmorono y lo dejo caer al abismo inconsciente hacia una muerte segura.

Continuara…

“Y la sangre lo cubrirá todo mientras los Fallens se alzaran sobre todos nuevamente, ocupando el lugar de los dioses” Kawiri (Maestro de Atipaq)

Morirá Atipaq, será el fin del fanfic, descúbralo en el próximo capítulo, un capitulo que lo cambiara todo, de la misma forma en que Rito cambiara al historia de LOL. xD

Próximamente: Adiós Dulcinea

Y como anticipo la canción del próximo capítulo. (No apta para antiromanticos como Sejuani)

https://www.youtube.com/watch?v=Es6OZLK85zk

Y nos Vemos en Los Campos de Justicia
(Cuando consiga un nuevo Mouse)